lunes, 13 de junio de 2011

Pincelada: ¡Cuidado con los ladrones!


Anteayer, hablando por teléfono con una amiga mía de Sevilla me comentó que le habían robado el bolso, en un momento de descuido, mientras rellenaba unos formularios. Afortunadamente, no llevaba mucho dinero en la cartera, pero sí el DNI alemán, por lo que, para más INRI, le va a tocar acercarse al Consulado General de Alemania en Málaga para que le extiendan un Personalausweis provisional.

Sin querer, el infortunio de mi amiga me ha dado el tema de la “Pincelada” de hoy, un tema candente en esta época del año cuando, a punto de empezar ya el verano, los “cacos” se ponen masivamente en movimiento en busca de víctimas propiciatorias. Y es que la gente, con estas temperaturas estivales se relaja, estén de vacaciones o no. También se lleva menos ropa, lo que facilita todavía más el trabajo a los amigos de lo ajeno.

Y por si no tuviésemos suficiente con nuestros ladrones nacionales, como plagas de langostas acuden a nuestro país chorizos de otras nacionalidades. Precisamente, el otro día en la “tele” se advertía del peligro de grupos de chicas rumanas y bosnias, de etnia gitana (ya sé que estoy siendo políticamente incorrecta, pero hay que llamar a las cosas por su nombre, que se dedicaban a robar impunemente a turistas, pero también a nacionales, en plena calle. Y digo impunemente porque estas jóvenes son todas ellas menores de edad y, según las leyes vigentes, en caso de que las pillen no les va a suceder absolutamente nada. Al igual que ocurre con la mayor parte de carteristas que conocen muy bien los límites legales según los cuales, si la cantidad robada no supera los 400 euros, no hay delito.

Los carteristas hacen su agosto (y nunca mejor dicho) en verano. Están siempre ojo avizor y, al menor descuido de su víctima, le sustraen la cartera o le roban el bolso. Por eso, es muy importante no descuidarse, evitar las aglomeraciones (metro, corros en la calle, etc.) y, en el caso de las mujeres, llevar el bolso en bandolera y no colgado del hombro. Los hombres deberían llevar la cartera en un bolsillo interior cerrado y no precisamente en el bolsillo trasero del pantalón. Y en el caso de que se sienten en alguna terraza a tomar un helado, nunca dejen desatendido ni el móvil, ni la mochila y, a ustedes señoras, mucho menos se les ocurra colgar el asa de su bolso de la silla contigua. Con ello evitarán el sofocón al descubrir el robo y todos los trámites que conlleva una denuncia ante la policía, de la que sabemos de antemano que no va a prosperar.

O sea, que aplíquense el refrán: “Quien quita la ocasión, quita el peligro” o ¿deberíamos mejor decir: “El que quita la ocasión, evita el ladrón”?
Margarita Rey

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