jueves, 19 de mayo de 2011

Tema de hoy: Strauss-Kahn


Uno de los hombres más poderosos del mundo, monsieur Dominique Strauss-Kahn, se convirtió el pasado sábado en cuestión de pocas horas de coloso de las finanazas internacionales a un preso común en una cárcel de Nueva York. Una empleada del „modesto“ hotel, en el que se hospedaba Strauss-Kahn, le acusó de acoso sexual e intento de violación. Ya conocemos la hipocresía de la sociedad norteamericana con su puritanismo. Pero la juez encargada del caso, parece conocer bien la ley. Rechazó una fianza de un millón de dólares, ofrecida por los abogados del director ejecutivo del Fondo Monetario Internacional (FMI) para su puesta en libetad, alegando“ peligro de fuga“. En realidad, las acusaciones de la empleada no pudieron ser más inoportunas. Strauss-Kahn era esperado en Bruselas, en una reunión en la que también estaría presente el Banco Central Europeo. En la reunión se debatió sobre ulteriores medidas (más ahorro para las clases bajas) y Strauss-Kahn fue elegantemente disculpado.

Gran confusión se desató en Francia, donde Strauss-Kahn es el candidato de los socialistas franceses en las elecciones del próximo año. Como siempre, ya han surgido opiniones para todos los gustos. Un 57% de la población gala opina que el líder socialista ha sido víctima de un complot. Para no pocos franceses, Dominique Strauss-Kahn, es un héroe nacional. Es la réplica de un “Americano en París”: “Un francés en América”.

Los cargos contra el director del FMI son muy graves en EE UU. Y como sucede casi siempre en los casos sonados, ya empiezan a aparecer otras víctimas de la fogosidad gala: una mujer afirma haber sido atacada sexualmente por el gran manager y otra dice que fue violada. Strauss-Kahn mirará con envidia a Berlusconi, quien gracias a su poder y a su cargo político, tiene muchas posibilidades de salir ileso de sus diversos escándalos con menores de edad. Lo peor del caso es que este asunto da un nuevo empujón hacia adelante al fascista Frente Popular, dirigido por Marianne Le Pen.

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