lunes, 16 de mayo de 2011

Pincelada: Fiestas y más fiestas (I)



LAS FIESTAS DE SAN ISIDRO

La semana pasada se dio el pistoletazo de salida a dos celebraciones emblemáticas en España, cada cual en su estilo. Me refiero a las fiestas de San Isidro en Madrid y a las de Moros y Cristianos de Alcoy.

Empezaremos hoy por la de San Isidro, que se ha celebrado del 11 al 15 de mayo: Estamos hablando nada más y nada menos que de San Isidro Labrador, patrón de Madrid, por el que los madrileños sienten especial afecto y devoción. San Isidro Labrador es, por antonomasia, el patrón de todos los campesinos, a quien éstos invocan para que llueva. Parece ser que San Isidro vivió en el siglo XI o XII, fue zahorí y, consecuentemente pocero, al servicio de la rica familia Vera en Torrelaguna. Después, la misma familia le contrató para trabajar como labradror en una de sus propiedades en Madrid, una población mayoritariamente agrícola por aquel entonces. Entre los milagros que se le atribuyen, se cuenta que en un año de terrible sequía, el labrador Isidró pegó un golpe con su azada en la tierra y de allí brotó un manantial, que pudo abastecer toda la villa de Madrid. En el lugar donde se encuentra la fuente, cuyas aguas tendrían propiedades curativas, se construyó más tarde la ermita que lleva su nombre, en lo que hoy es el barrio de Carabanchel. Desde entonces, se bendice el agua cada año en el día de su fiesta. También es costumbre beber agua de la fuente cuando se va en romería a la ermita de San Isidro con motivo de las fiestas en su honor.

En esta fiesta típicamente madrileña, es igualmente tradición desde el siglo XVI hacer un picnic con familiares y amigos para comer o merendar en la pradera (el ambiente fue inmortalizado por Goya en 1788 en su magistral obra “La Pradera de San Isidro”). El paseo que da a la ermita se llena de chiringuitos donde se pueden adquirir raciones de manjares típicamente madrileños (fritura de gallinejas, entresijos, callos, empanada, etc.), así como las tradicionales rosquillas “tontas” o “listas”. El mismo día de San Isidro, el Ayuntamiento suele ofrecer gratuitamente un cocido madrileño gigante (este año también habían callos a la madrileña), que los asistentes acompañan de un buen tinto, bebido directamente de la bota.

Tradicionalmente, los madrileños suelen vestirse en esas fiestas con los típicos trajes de “chulapo” y de “chulapa” y marcarse uno que otro chotis en alguna de las múltiples verbenas de la ciudad. Esta vez, al estar todavía en plena campaña electoral, el programa de eventos organizados por el Ayuntamiento ha sido sumamente atractivo: circo, bailes de salón en los jardines de Sabatini, zarzuela, conciertos de la Banda Sinfónica Municipal (que este año celebra su centenario) en el Templete de El Retiro, recitales de Carlos Baute y Fangoria (Alaska y su grupo), espectáculos callejeros para la juventud y un largo etcétera. Asimismo, las Fiestas de San Isidro y el emblemático Teatro Circo Price se han unido de nuevo para presentar un abanico de espectáculos circenses y musicales. Bajo el título “Callejeando”, las actuaciones han tenido lugar en minicarpas situadas a lo largo del barrio de Lavapiés. Además, “el Price” ha sido anfitrión de los recitales de tres grandes artistas del panorama musical español: Joan Manuel Serrat, Martirio y José Luis Perales.

Y como siempre que hay elecciones a la vista es obligatoria alguna inauguración, en esta nueva edición de las Fiestas de San Isidro se ha estrenado un gigantesco espacio verde: Madrid Río. Producto de la reforma y el soterramiento de la M-30, ese espacio creado artificialmente a lo largo del Manzanares, integrado en el Parque de la Arganzuela y de una infraestructura medioambiental única en toda Europa (y, si me apuran, en todo el mundo), está llamado a ser la zona de ocio al aire libre más importantes de Madrid. El agua, uno de sus principales protagonistas (cuenta con 13 fuentes ornamentales y una playa urbana formada por tres recintos acuáticos), ha transformado totalmente esa parte de la ciudad y la ha convertido en un pulmón mayor que el Parque del Retiro, al que tienen acceso gratuito todos los madrileños y visitantes de la capital.
Margarita Rey

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