lunes, 17 de octubre de 2011

Tema de hoy: Y ¿por qué no antes?



Oigo al candidato del PSOE, Pérez Rubalcaba, prometer que si gana las elecciones impedirá que la Iglesia católica siga registrando casas “sin dueño” como de su propiedad. Desde hace años, millares de vecinos en distintas localidades, que habitaban una casa desde generaciones, protestan porque de pronto las casas son propiedad de la Iglesia católica. Los vecinos no sabían que sus casitas estaban sin registrar, así, pues, no tenían dueño. La Iglesia católica omnipresente sí lo sabe y se hace registrar las casas como de su propiedad. ¿Por qué no intervino antes Zapatero para prohibir esta atropello. La única respuesta que se me ocurre es que Zapatero le tenía un miedo cerval a la Iglesia católica, a El Vaticano, a la Conferencia Episcopal Española y, sobre todo, a su presidente Rouco, que podía organizarle manifestaciones de masas con los obispos a la cabeza. Entre las distintas promesas incumplidas está la del laicismo para España. Ahí se ha quedado para siempre la cuestión de hallar una solución aceptable para toda la sociedad al asunto del Valle de los Caídos, que importa a toda España. No sólo fachas, sotanas están por medio, de ahí el silencio del presidente del Gobierno acerca del tema, al que ya podrá darse carpetazo.

Pero más escandalosa es la situación en el terreno económico. El diario El Mundo escribía el 22.01.02: “En España, la Iglesia católica es una gran potencia inmobiliaria. Se calcula que está integrada por 100.000 inmuebles. El 80% del patrimonio histórico-artístico nacional pertenece a la Iglesia. Como muestra, el 70% del suelo de la ciudad vieja de Toledo está en manos de la Iglesia.

Según Europa Laica, la Iglesia católica recibe la suma de 10.000 millones de euros en conceptos varios con cargo a los Presupuestos Generales del Estado. Además, como regalo especial anual a la Conferencia Episcopal Española, el clero se beneficia de 35 millones de euros. Patrimonio y sumas, se entiende, exentos de impuestos. Todo ello, sin contar con partidas "excepcionales", como los más o menos 60 millones de euros (en metálico o en especie) que el mes de agosto se destinaron (Europa Laica dixit) para sufragar los gastos de seguridad, limpieza, organización y cesión de terrenos para la celebración de la Jornada Mundial de la Juventud, que trajo a Benedicto XVI a Madrid y que fue declarado por el Gobierno como "evento de interés especial", precisamente en una época de crisis, con dolorosos recortes para los menos favorecidos. El evento ha supuesto nuevos privilegios fiscales, tanto para la Iglesia como para las empresas colaboradoras en el acontecimiento.

Fue Felipe González quien firmó el acuerdo con la Iglesia. Pero eran otros tiempos y otras circunstancias. Zapatero ha tenido tiempo suficiente para corregir lo que era diferente cuando González inició su presidencia del Gobierno.

Rubalcaba me recuerda a Don Quijote y su desigual combate con los molinos de viento. No al PP, al candidato del PSOE le ha dejado Zapatero, con su talante, una complicada herencia. Cada vez que Rubalcaba promete algo, se escucha la pregunta: Y esto, ¿por qué no lo habéis hecho antes?

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