miércoles, 29 de octubre de 2014

Leído en la Prensa: La lacra de la corrupción

 
Las  imágenes de una Esperanza Aguirre cariacontecida mientras pedía perdón tras estallar la bomba de la “operación Púnica”, que se saldó anteayer con la detención de 51 personas implicadas, entre ellas varios alcaldes y su otrora “mano derecha”, Francisco Granados, ocuparon ayer y siguen llenando hoy las portadas de la prensa nacional.

En su columna de Diario Sur “El Mirador”, Teodoro León Gross analiza el fenómeno de la corrupción transversal que afecta a casi todos nuestros partidos políticos. Bajo el título “Todos han sido cómplices” Gross comenta:
 
“En víspera de otra operación con medio centenar de detenidos, Rajoy redujo la corrupción a «unas pocas cosas». Mal momento. Claro que, como le gusta ironizar al maestro Alcántara, el día que comenzó el diluvio universal alguien debió decir «bah, esto son dos gotas». Nadie es adivino, y menos un profesional serio, como decía Sherlock. Con todo, la frase era temeraria el domingo pero el lunes resultaba una caricatura chusca. Si algo ha fracasado es la táctica de ningunear la corrupción -a Rajoy sólo le faltó añadir que apenas son unos 'hilillos' como el chapapote del Prestige- y sobre todo ahora que el PP ha perdido la virginidad hasta verse como 'el partido de la corrupción', encadenando escándalos e imputados, de secretarios generales o todos los tesoreros a ex ministros, presidentes autonómicos y alcaldes. Alrededor de Rajoy más que cargos de confianza, hay cargos con fianza.
 
Va de suyo que se trata de un fenómeno trasversal: la tómbola de las tarjetas black, como esta Operación, ha retratado que la ética no tiene ideología o geografía. De hecho más que corrupción generalizada, en España hay 'corrupción institucionalizada'. Los escándalos históricos del PSOE se han refugiado en su feudo terminal de Andalucía con los Eres y los cursos con fondos de empleo, un pozo sin fondo para su credibilidad; CiU, mientras erigía estatuas a Pujol 'padre de la patria', ha convertido el 'oasis' en la ciénaga del 3% integrando Suiza y Andorra en los Paisos Catalans; alrededor de Aguirre en Madrid hay decenas de imputados desde Gürtel a Púnica, y nadie duda demasiado que llegó al poder en un pucherazo de esas tramas; la mascletá de Levante... Y todavía hay quien se sorprende del ascenso de Podemos, que no es un partido sino un enorme cráter en el electorado al estallar la credibilidad de la política.
 
Con todo, como dice el empresario Martin Varsavsky, tal vez España no puede calificarse de 'país corrupto'. Es lo de Rajoy. Pero entonces ¿cuál es el problema? Pues la tolerancia indolente con que, durante años, se ha mirado para otro lado. Así se ha dilapidado la confianza. Hace días el politólogo Arias Maldonado apuntaba el eslogan anglosajón de 'perception is the king'. Han abonado la sensación colectiva de que aquí vale todo. No se trata de un problema cuantitativo sino cualitativo: credibilidad agotada. En España no hay responsabilidad política sin responsabilidad penal; y las leyes, como acaba de decir el presidente del Poder Judicial, están hechas para robagallinas. No pasa nada. Y cuesta vender la teoría de los 'casos aislados' ante secuencias tipo Granados, Acebes, Bárcenas, Rato, Blesa, Matas, Fabra, Camps, Güemes y Castedo; pero la clave no es el número, sino la protección de los partidos con la mecánica de 'la famiglia'. Los corruptos pueden ser minoría, pero los defensores de los corruptos han sido la inmensa mayoría”.
 
Fuente: Diario SUR (diariosur.es)
Autor: Teodoro León Gross
 
Desgraciadamente para todos nosotros, ese hedor que sale de las cloacas del poder envenena la opinión pública y crea el peligroso caldo de cultivo del que se nutren posturas políticas radicales y demagógicas que, de no estar muy atentos, podrían llegar en un futuro no muy lejano a dar el golpe de gracia a nuestra todavía joven democracia.
M.R.
 
 

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