lunes, 21 de julio de 2014

Pensamiento






“Uno de los grandes problemas de España
es que haya todavía 'demócratas de toda la vida'.”

M.M.

 
 

 

viernes, 18 de julio de 2014

Atalaya: Marruecos






Como era de esperar, la primera visita exterior de Felipe VI (acompañado de la Reina, doña Letizia) ha sido a Marruecos, donde ha mantenido amistosas conversaciones con  su homólogo Mohamed VI. Se comprende que en el marco de una visita muy cordial, ambos monarcas no hayan tocado el tema de las ciudades españolas Ceuta y Melilla, enérgicamente reivindicadas como territorio marroquí por el padre de Mohamed, Hassan II.

La visita de los reyes de España concluyó afortunadamente antes de los graves incidentes protagonizados por más de un millar de porteadores (porteadoras), que a primeras horas de la mañana del pasado martes se aglomeraron delante de la aduana española, que todavía estaba cerrada. En realidad habría que escribir “porteadoras”, pues la mayoría que hace este pesado trabajo, con enormes sacos a las espaldas, son mujeres, más baratas y más dóciles que los hombres. Los sacos van destinados a clientes marroquíes. La policía española tuvo que hacer uso de sus instrumentos de disuasión, incluidos los botes de humo lacrimógeno. Cuando, por fin, se abrió la verja-frontera, la avalancha de más de un millar de hombres y mujeres fue espantosa.

Felipe VI se evitó un mal trago, y también Mohamed, que quisieron demostrar al mundo la estrecha amistad que une a los dos países. La realidad es que Marruecos es un difícil vecino, que requiere auténticas filigranas en las relaciones diplomáticas.

La tranquilidad externa (debajo hay un volcán) se debe a que España es el mejor puente de Marruecos con la Unión Europea, casi un país asociado. Con motivo de la visita de Felipe VI, el monarca alauí dejó entrar en vigor el acuerdo de la UE en la pesca en los caladeros marroquíes, una medida que beneficia sumamente a los pescadores de Cádiz y que llevaba más de dos años cogiendo polvo en un cajón a la espera de ser firmado.
 
No hay tampoco que olvidar que Marruecos es un país musulmán de gran importancia para la seguridad de Occidente, de ahí la ayuda norteamericana que le considera  un “actor regional clave“.
 
Mohamed VI, considerado traidor en algunos países  yihadistas (la "yihad" es la guerra santa de recuperación del territorio casi mundial de los árabes), es un auténtico muro de contención contra los fanáticos islamistas. Marruecos ha sufrido ya algunos actos terroristas, neutralizados por la severa policía marroquí. España tiene motivos para no pasar por alto la exigencia de los yihadistas de que le sea devuelto a los pueblos árabes lo que fue una de las mayores cimas de la cultura islámica: Al Andalus, que comprende casi toda España, con su punto de gravedad en lo que es hoy Andalucía. Los maestros islámicos inculcan en las escuelas a los niños la grandeza musulmana y la obligación de que tantas maravillas, acumuladas durante ocho siglos en España, vuelvan a ser patrimonio del mundo árabe. 
 
En Marruecos existe un problema especialmente penoso para España: los saharauis, los habitantes de la antigua colonia española, el Sahara Occidental (rico en fosfatos), que están siendo desplazados hacia Argelia, primero por Hassan II  y ahora por su hijo Mohamed VI. Marruecos no acepta la resolución de la ONU de que se celebre un referéndum en el Sahara. Y España, con mucho disgusto de los ex españoles saharauis, se abstiene.

Como ya pudo saberse en su día por los medios (censurados) marroquíes, Mohamed ya había puesto sus ojos en el archipiélago canario, por su proximidad a “territorio marroquí”. La diplomacia española tendrá que hacer encajes de bolillos si se halla petróleo en las islas Canarias.

Lo difícil para las relaciones entre España y nuestro vecino del sur, es que en Marruecos no existe democracia. Es una dictadura coronada.
 
 
 

Leído en la Prensa. La danza del Gaucho




Los alemanes, por ese extraño complejo subyacente que tienen, se comportan a menudo de forma detestable cuando ganan alguna competición a nivel mundial, lo que hace que nos olvidemos de sus méritos anteriores. Y es que dan a menudo la impresión de que, en lugar de haber triunfado en un campeonato deportivo, hubiesen  ganado una guerra. Este ha sido también el caso ahora, al coronarse como Campeones del Mundo de Fútbol, después de vencer en Brasil a la selección argentina.
 
Quizás hayan visto en la tele el bochornoso espectáculo que dieron en Berlín cinco jugadores del equipo alemán, en el fiestorro organizado en la Puerta de Brandenburgo para sus fans,  donde demostraron su falta de inteligencia y se comportaron como esos turistas beodos que conforman el grueso de la clientela de Ballerman 6 en la Playa del Arenal de Mallorca.

En un intento de entretener al medio millón de hinchas que habían acudido a vitorearles,  los jugadores Roman Weidenfeller , André Schürrle, Shkodran Mustafi, Mario Götze, Miroslav Klose, y Toni Kroos tuvieron la gloriosa idea de querer plasmar su superioridad sobre el equipo rival ejecutando un improvisado baile, en el que, en plan “mono”, caricaturizaban al equipo argentino.
 
Arropados por los vítores de los aficionados, los futbolistas cantaron: “So gehen die Gauchos” (“así caminan los gauchos"), mientras paseaban encorvados sobre el escenario. Y después, erguidos, desafiantes y fieros, continuaron: "und so gehen die Deutschen, die Deutschen gehen so” (“y así caminan los alemanes, los alemanes caminan así”). Y como les gustó tanto la gracieta, la repitieron varias veces, mientras sus fans coreaban vociferando el estribillo.

El revuelo que se organizó en la prensa fue monumental. Especialmente la argentina, les puso como hoja de perejil. Pero tampoco la alemana se anduvo con chiquitas. Así, la edición en español de la Deutsche Welle (La Voz de Alemania) escribe:

“Campeones... pero no del humor
Alemania todavía no se pone de acuerdo sobre si criticar o excusar a sus futbolistas campeones del mundo por la falta de tacto al celebrar aludiendo al rival derrotado con una broma que ha generado pocas risas.

Al día siguiente de la fiesta siempre queda la resaca. En el caso de la selección alemana el dolor de cabeza posterior a la celebración del triunfo en el Mundial no es culpa del alcohol sino del baile ejecutado en medio de una embriaguez de alegría. La “Danza del Gaucho” se ha convertido en el símbolo de un festejo desbordado en el que a juicio de muchos “se les fue la mano” a los protagonistas.

A los jugadores de la selección alemana, y en especial a los bailarines Miroslav Klose, André Schürrle, Shkodran Mustafi, Mario Götze, Roman Weidenfeller y Toni Kroos, quienes pusieron en escena la coreografía y aportaron las voces al canto, les ha tocado enfrentar reacciones críticas que van desde acusaciones de “racismo” y “arrogancia”, hasta “insensibilidad” y “de mal gusto”.

¿Dónde queda la risa?
La jefe de redacción del periódico taz, Ines Pohl, comentó vía Twitter la “Danza del Gaucho” de los alemanes asegurando “y ahora la verdadera cara. Qué pena”. El diario Frankfurter Allgemeine Zeitung calificó la actuación de sus futbolistas como un “autogol gigantesco”, mientras el Tagesspiegel aseguró “se acabó la humildad alemana, ahora no basta ganar, hay que torturar al derrotado. Esto prueba que en el fútbol no solo hay mentecatos, sino también enormes mentecatos”.
Curiosamente, mientras en Alemania discurría el debate por las redes sociales, los programas de televisión, las estaciones de radio y los medios impresos, la mejor descripción de lo que pasó en la Puerta de Brandenburgo en Berlín llegó desde Buenos Aires. El diario argentino La Nación tituló su nota al respecto hablando de una “Polémica broma”.
 
“Los alemanes, como demostró lo sucedido en la celebración del título como campeones del mundo, no son maestros del humor. Mario Götze no es Mr. Bean, Toni Kroos, no es Charlie Chaplin, y Roman Weidenfeller no logra emular a Cantinflas. Pese a ello, condenarlos por su fallido intento de querer ser divertidos, y compartir su alegría en una fiesta popular con sus compatriotas de la manera equivocada, es un desafuero de similares dimensiones a las de su baile”.
 
El que se ríe, se aguanta
Los 27 segundos que duró la puesta en escena de la “Danza de los Gauchos” repentinamente pretenden tomarse en el país como referencia para evaluar la postura moral de la selección alemana y establecer el verdadero fondo de su papel como representante de una sociedad. Esa actitud autocrítica, muy típica en Alemania, es loable, pero deja de lado la consideración fundamental de que el humor ácido hace parte del fútbol tanto como el balón.

Como ejemplo basta darle una mirada a cómo tanto Argentina como Brasil aprovecharon el Mundial para azuzar su histórica rivalidad deportiva sin que el tema adquiriera ribetes de problema, sino que más bien fue asumido como parte de la fiesta del Mundial. Los aficionados argentinos, antes de empezar el partido final de la Copa del Mundo, cantaron en el Estadio Maracaná "Brasil, decime qué se siente tener en casa a tu papá. Te juro que aunque pasen los años, nunca nos vamos a olvidar... Que el Diego te gambeteó, que Cani te vacunó, que estás llorando desde Italia hasta hoy. A Messi lo vas a ver, la Copa nos va a traer, Maradona es más grande que Pelé". Después del partido los brasileños tomaron revancha y variaron la letra de la canción que tanto los hirió en su orgullo propio: “Argentina, decime qué se siente ver de lejos cinco estrellas brillar. Te juro que aunque pasen los años, nunca nos vas a alcanzar... Tenemos solo cinco Copas y sin trampa, mi papá no se dopó para jugar. Una cosa decimos para nunca olvidar, Pelé solo tiene más Copa que vos". En uno y otro bando hubo quienes se sintieron ofendidos, pero la mayoría estuvo compuesta por quienes disfrutaron con las “punzadas” de ironía, que obviamente solo le parecen verdaderamente chistosas al que está en el lado ganador. Pero los aficionados al fútbol, más moderados que muchos comentaristas, saben que eso puede cambiar muy rápido, y que la hora de la revancha siempre llega.

En Berlín la alegría de los jugadores alemanes se desbordó, pero como comunicó oficialmente la Federación Alemana de Fútbol (DFB) la “Danza del Gaucho” nunca tuvo un trasfondo despectivo. “Nos da pena si algunos la entendieron falsamente, nosotros sentimos un gran respeto por Argentina y nos alegramos mucho de nuestro reencuentro en Düsseldorf en el partido amistoso del próximo 3 de septiembre”, dijo el presidente de la institución Wolfgang Nierbasch.

Fuente: Deutsche Welle
 
Desgraciadamente, los alemanes suelen tener el palito de convertir algo tan positivo como una victoria en una derrota. Y es que, por mucho que intentemos convencernos de que el pueblo alemán actual no tiene nada que ver con la Alemania de Hitler, en el subconsciente colectivo todavía siguen pesando mucho los horrores de la Segunda Guerra Mundial, que se cobró la vida de entre 50 y 60 millones de personas en todo el mundo. Por eso mismo, las patochadas prepotentes de ese grupito de jugadores descerebrados han conseguido empañar el brillo de una celebración tan importante, causando reacciones en todo el mundo que van del estupor a la clara repulsa.

En mi caso ha predominado la tristeza (no hay que olvidar que he pasado la mayor parte de mi vida en Alemania y he dejado muchos y buenos amigos allí) al constatar la diferencia entre esta fiesta y la de La Roja hace cuatro años, donde sólo hubo alegría y ninguna nota malsonante. Puede ser que nosotros, los "Südländer" (como se nos denomina despectivamente a los meridionales en Alemania), con ese gran sentido que tenemos del ridículo, tengamos una manera muy distinta de celebrar ese tipo de eventos, sin regocijarnos y hacerle burla al derrotado.

Ojalá que las innumerables criticas sirvan para que las federaciones responsables tomen cartas en el asunto y contraten, además de al míster de turno, los servicios de psicólogos del deporte que se encarguen de mejorar la conducta de estos profesionales del balón que cobran millones por su trabajo. Esto les evitaría meter la pata de forma tan estrepitosa y comportarse como personas cabales que tienen que dar ejemplo, tanto en la victoria como en la derrota, al resto de los ciudadanos, en lugar de animarles a conducirse como cretinos.
 
M.R.


Cultura: El Atlas catalán




Desde jovencita he sentido una gran pasión por los mapas antiguos, especialmente los de Francia y España del grabador Mattheus Säutter. Y he poseído no pocos (comprados mayormente en la Hungría predemocrática, por aquel entonces un filón para coleccionistas de todo tipo) que, con el paso del tiempo, por falta de espacio, he ido regalando a amigos queridos.
 
Y fue precisamente buscando en internet el origen de un mapa antiguo catalán cuando me topé  con la referencia a una auténtica joya de la escuela cartográfica mallorquina, el Mapamundi de los Cresques, más conocido como el "Atlas catalán". Según Wikipedia, “en noviembre de 1381, el infante Juan, duque de Gerona y primogénito de Pedro el Ceremonioso, quiso hacer un regalo al nuevo rey de Francia, el joven Carlos VI y decidió enviarle un mapamundi de su propiedad que estaba depositado en los archivos de Barcelona. Con esta finalidad hizo buscar al autor del documento, Cresques el Judío ("Cresques lo juhueu qui lo dit mapamundi a fet"), y a su hijo Jehuda Cresques, para que le facilitase todas las informaciones útiles que serían trasmitidas al rey de Francia, por lo que se le pagó 150 florines de oro de Aragón y 60 libras mallorquinas”.
 
Sin querer, ni mucho menos, menospreciar el trabajo realizado por Wikipedia, encontré en la Biblioteca en línea Gonzalo de Berceo un estudio mucho más explicativo, con unas fotos  preciosas, sobre este tema que pueden leer siguiendo el enlace.

Mucho más corto, aunque francamente bueno, es un artículo de Laura Jurado, aparecido el 13.07.2010 en la edición balear de El Mundo, titulado “El atlas catalán y anónimo”.

Al parecer, el original del mapamundi al que se hace referencia en todos estos trabajos y que se atribuye a los judíos mallorquines Cresques, es una de las estrellas de la Biblioteca Nacional de Francia, en París. En España, se pueden admirar dos ediciones facsímil: una en la Biblioteca Nacional de Madrid y la otra, en el Museo Marítimo de las Reales Atarazanas de Barcelona.

M.R.


Pensamiento



 

“A la derecha, una vez elegida, le sobra el pueblo.
A ella sólo le importa el capital”.
 
M.M.

 

 

miércoles, 16 de julio de 2014

Atalaya: Pedofilia en la Iglesia católica



Recientemente, el papa reformista Francisco, a quien “Dios” conceda larga vida, ha tratado el escabroso e indignante tema de la pedofilia en la Iglesia, en la que están involucrados no sólo sacerdotes, sino también obispos e incluso cardenales, que callan o encubren los unos a los otros. Según los datos que han sido recogidos por sus más estrechos colaboradores, se cifra en el 2% el porcentaje de pedófilos en el seno de la “Santa Madre Iglesia”. Según el diario italiano “La Repubblica”, este porcentaje podría ser más numeroso.

El papa, que ya pidió formalmente disculpas por este vergonzoso proceder de quienes han de dar ejemplo, no sólo religioso, sino también ético, hace unos días pidió perdón sinceramente ante seis víctimas durante una misa en El Vaticano, volvió a fustigar los abusos sexuales a menores como “la lepra de la Iglesia” y aseguró con toda firmeza que será implacable. Prometió que como Jesús usará el bastón contra los pedófilos.

El portavoz del Vaticano, Federico Lombardi, declaró que algunas de las citas “han llamado mucho la atención y no pueden ser atribuidas al papa Francisco”. En el Vaticano se señala que la educación de los hijos ha desaparecido de las familias como deber principal. Dice el papa que esa gravísima omisión de valores espirituales abre las puertas a toda clase de vicios en los que pueden participar parientes y amigos. “La corrupción de un muchacho es más terrible y abyecto de lo que uno se puede imaginar”.
Sobre otras de las cuestiones en las que puede abrir una puerta está la del celibato, un “dogma” artificial, como todos los dogmas. Francisco puede acabar con la absurda exigencia del celibato, que se estableció por las jerarquías eclesiásticas en el siglo X. La prohibición se debió a motivos testamentarios: La Iglesia, a la que pertenece todo, no quiere herederos.

El celibato, que prohíbe que los sacerdotes y demás eclesiásticos puedan contraer matrimonio (o mantengan relaciones sexuales con una mujer), es la fuente de muchas aberraciones (y también cargos de conciencia) entre los curas o el clero que recurren a “trabajadoras del sexo” o tienen una amante. En ninguna parte figura que el Jesús (histórico) hubiese prohibido lo sexual a los cristianos  ni que él mismo tuviese una posible amante (María Magdalena). El celibato no sólo conduce a la masturbación, sino también a abusos sexuales con menores. Los curas (como los obispos y cardenales) también son hombres. La “Iglesia” viene a ordenar a los religiosos que si lo sexual acosa, se recurra al látigo y se flagele la espalda hasta que mane la sangre. Deseamos al papa Francisco energía para erradicar estos errores inhumanos desde el corazón de la Iglesia que representa en la tierra.
 
 

Leído en la Prensa: Un buen comienzo y todo por hacer




Anteayer, una gran parte de los medios se dejó llevar por la euforia de la elección de Pedro Sánchez como Secretario General del PSOE en comentarios más que positivos, tanto sobre el modus operandi del PSOE como, en particular, sobre la persona del atractivo político y su discurso en Ferraz tras su victoria. Una euforia muy comprensible por parte de los militantes, ávidos de discursos positivos que levanten su ánimo después de la reciente derrota en las Europeas.
 
Personalmente, estoy convencida que se le hace un flaco favor a Pedro Sánchez destacando sólo lo positivo y omitiendo sus puntos flacos, que seguramente tiene, y pasando por alto los difíciles retos a los que va a tener que enfrentarse, más pronto que tarde. Por eso, me quedé gratamente sorprendida al leer un excelente comentario de Rafa de Miguel para la Cadena SER, en el que este magnífico periodista se muestra algo más escéptico en su análisis. Dice así:

"Ayer fue un gran día para el PSOE. Por primera vez en su historia, sus militantes eligieron
El PSOE ha roto algunos puentes con el pasado y con las viejas formas de hacer política al elegir su nuevo secretario general con el voto directo de los militantes. Formalmente, Pedro Sánchez deberá ser ratificado en su puesto en el próximo congreso extraordinario, los días 27 y 28 de julio, pero es impensable que los delegados voten contra la voluntad ya expresada de la militancia.

Sánchez tiene por delante 15 días para construir una dirección ejecutiva federal que integre a todos aquellos que estos días han mostrado su deseo de que las cosas cambien y de que el PSOE vuelva a ser un partido con voluntad de gobierno. Hay toda una generación de socialistas dispuesta a tomar el relevo. El nuevo secretario general deberá combinar inteligencia y generosidad para rodearse de los mejores, en voluntad y en preparación. Son muchos los retos que el socialismo español va a tener que enfrentar.

España sale de esta crisis renqueante y con mayor desigualdad. Los dos grandes partidos han defraudado a unos ciudadanos que muestran un hartazgo con el entramado político e institucional que pusieron en marcha la Transición y la Constitución de 1978. En el caso de los socialistas, tienen como principal tarea recuperar a todos aquellos electores que han querido expresar su protesta con el voto a formaciones como Podemos. Han premiado a quienes han acertado con el diagnóstico de los problemas, pero esos mismos electores son conscientes de que las soluciones que proponen estas nuevas formaciones son falsas.
 
Por eso el nuevo PSOE debe huir de cualquier tentación de aproximarse en sus planteamientos a los de Podemos. El socialismo democrático solo ha triunfado cuando ha sabido conectar con el centro, que componen la gran mayoría de los ciudadanos. Y sobre, todo cuando ha sido valiente en sus propuestas y reformista en sus planteamientos. Este país necesita muchas reformas y el PSOE tiene talento y recursos para definirlas. Pedro Sánchez haría bien en mirar al italiano Renzi, que ha sabido ofertar ese reformismo y desmontar la estéril protesta del movimiento Cinco Estrellas del cómico Grillo.

El PSOE tiene un compromiso con sus votantes que no puede rehuir: la celebración de unas primarias abiertas. Mientras Eduardo Madina se comprometió claramente a celebrarlas en noviembre, como estaban previstas, Pedro Sánchez sugirió que la decisión final debería tomarla el partido a través de sus órganos competentes. Nadie entendería que no se celebraran esas primarias, pero entra dentro de lo razonable cuestionar el calendario. Son tan urgentes los desafíos que debe afrontar Pedro Sánchez -comenzando por el reto soberanista catalán el próximo 9 de noviembre, o las municipales y autonómicas en menos de un año- que parecería lógico que los socialistas se volcaran ahora en lo importante y lo urgente.

En cualquier caso, con este primer ejercicio de primarias para elegir a su secretario general el PSOE ha demostrado ya su voluntad de que las cosas no sigan como hasta ahora, y ha dejado claro que el deseo de regenerar la democracia comienza por regenerar la propia casa. El resto de partidos no debería echar en saco roto un ejercicio que ha prestigiado la política. En estos momentos, Pedro Sánchez tiene unos grados más de legitimidad frente a candidatos o dirigentes de partido elegidos a dedo o en círculos de poder cerrados a la participación de los militantes".
 
Una vez más, Rafa de Miguel ha dado en el clavo con sus sobrias y equilibradas apreciaciones. Veamos cómo se desenvuelve el nuevo secretario general y démosle un margen de confianza. Pero, desde luego, no es el momento de envolver a Sánchez en un halo de gloria prematuro, pues todavía se tiene que ganar los galones que muchos le han otorgado de forma demasiado precipitada.
M.R.

Fuente: Cadena SER
Autor: Rafa de Miguel



Pensamiento







“Muchas veces saber escuchar
 es más sabio que saber hablar”

 
M.M.