miércoles, 19 de noviembre de 2014

Leído en la Prensa: Buenas noticias




Dentro de lo mal que nos va, una luz en el oscuro horizonte: La caída de costes hace que algunas empresas vuelvan a fabricar en España. En este contexto Diario SUR comentaba:

"Hace solo unos años, Modas Zarpa, una de las principales empresas malagueñas del sector textil, repartía entre fábricas de India y China el cien por cien del proceso de producción de la ropa de su marca Olimara. Hoy, ese porcentaje se ha reducido al 70%, mientras que el 30% restante lo absorben sus propias instalaciones del polígono Guadalhorce, de donde salen la totalidad de las prendas de su otra marca: Sonia Peña.

Menos gastos de personal
Los datos de la Central de Balances de Andalucía desvelan algunas ventajas competitivas de la industria malagueña. En el segmento de la alimentación y bebidas de Málaga tienen un menor peso los costes salariales (6,3%) que el observado en Andalucía (8,3%) y España (10,4%). La misma situación se observa en el textil (9,9%, frente al 14,4% andaluz y el 18,5% español) y en la del mueble (22,1% en Málaga, 30,4% en Andalucía y 29,4% en España). En el resto de ramas la situación se invierte y se aprecia una menor ventaja en este aspecto. No obstante, desde Analistas Económicos de Andalucía advierten de que puede haber diferencias dentro de cada grupo que correspondan a economías de escala.
 
«Era ilógico no aprovechar el conocimiento de producción que teníamos aquí», apunta el director gerente de Modas Zarpa, Michael Dixen Zwisler. Su caso se enmarca dentro de una tendencia al alza en la industria española, que con la crisis ha pasado de la deslocalización de sus procesos de fabricación a la relocalización.

La moderación salarial y la caída de los costes en España están detrás de este viaje de vuelta, junto a un entorno de mayor innovación en comparación con países como China, donde, además, los costes laborales han subido del orden del 20% y también crecen los gastos de transporte y los aranceles. En ese contexto, ¿realmente compensa fabricar en Asia? Michael Dixen Zwisler destaca que producir en Málaga todavía es «un pelín más caro», pero señala que hay otros factores más allá del precio. Entre ellos cita la fiabilidad, frente a la falta de seriedad de algunas plantas en China: «Si haces un pedido seis meses antes, a lo mejor te suben el precio un 20% porque sí. Y tienes que aceptarlo, porque si no te quedas sin producción».

Un reciente informe del ICEX (Instituto Español de Comercio Exterior) profundizaba en estas causas: «los motivos van más allá de los costes laborales, y responden a la necesidad de dar una respuesta rápida al mercado, acortando el tiempo entre el diseño de las prendas y la producción». Modas Zarpa ha invertido unos 700.000 euros en ampliar su fábrica de Málaga, donde han aumentado su plantilla de operarios en torno a un 15%. Actualmente, solo en la planta trabajan unas cien personas.

El sector textil es de los que más está apostando por la relocalización. En la década de los 90, unas 400.000 personas trabajaban en esa industria en todo el país. La Federación Española de Empresas de Confección (Fedecon) subraya que las firmas se llevaron fuera el 70 % de la producción por la pérdida de competitividad. En 2013, esta patronal estimaba que se podrían recuperar entre 60.000 y 100.000 empleos por el encarecimiento de la mano de obra en China. 

En Málaga, la situación se deja sentir poco a poco, sobre todo en las pocas cooperativas textiles que aún resisten en la provincia. Aunque queda lejos la época en la que daban trabajo a 15.000 malagueños, sobre todo mujeres, los teléfonos han empezado a sonar más en las naves.

«Desde hace unos meses lo estamos notando cada vez más. Lo que pasa es que quedamos tan pocas socias que no podemos aceptar todo lo que nos llega. Llegamos a ser 179, pero ahora somos 28. Si se monta una cadena de producción para una prenda determinada y no somos suficientes, pues eso al final son pérdidas», relatan desde la cooperativa La Fuensanta de Pizarra, una de las más antiguas de Málaga (sus orígenes se remontan a 1973) y que sigue en la brecha pese a las dificultades.

Está por  ver cómo responderán los dos grandes gigantes malagueños del sector, Charanga y Mayoral. Esta última planea restaurar la antigua nave de Intelhorce, con una inversión millonaria para convertirla en su sede y central logística. Mayoral recibe sus diferentes colecciones procedentes de talleres exteriores de España, Portugal, Marruecos y Asia.
 
El textil y la agroalimentación, donde los costes laborales tienen un peso muy significativo sobre el precio final del producto, son los más afectados por la tendencia a la relocalización, pero no son los únicos. Otro ejemplo en Málaga lo constituye Tiendanimal, la firma que lidera la venta ‘on line’ de productos para mascotas en España. Su director general, Antonio Córdoba, revela que el año pasado iniciaron un proceso de búsqueda de proveedores locales, dentro de su línea de accesorios. «Lo hicimos de forma proactiva, con la idea de generar más riqueza en nuestro entorno. Para algunas tipologías de artículos sí lo hemos encontrado, pero para otras ha sido más difícil», indica el responsable de Tiendanimal, compañía que habitualmente trabajaba con importadores chinos.

«El factor precio no es el único elemento determinante, también el servicio, la facilidad y la flexibilidad que te da el tener un proveedor local, siempre que tengamos unos costes razonables», añade Córdoba, cuya empresa acaba de ser adquirida en un 51% por la sociedad de capital riesgo catalana Miura Private Equity. De hecho, algunos de estos nuevos proveedores con los que han llegado a acuerdos son de Cataluña (en la línea de alimentación) y otros de Málaga.

Desde Analistas Económicos de Andalucía, la sociedad de estudios de Unicaja, señalan que el fenómeno de la repatriación de la actividad de producción no solo en España, sino también en Europa y Estados Unidos, es tan inicipiente que todavía no hay estadísticas que lo avalen, más allá de casos concretos.

«No obstante, para los productos con menor valor añadido sigue habiendo alternativas a un menor coste antes que volver a España. Los casos de Bangladesh, Indonesia, Vietnam y otros lo atestiguan», advierten fuentes de Analistas, que objetan que el intenso proceso de devaluación salarial y de las condiciones laborales que está sufriendo la economía española puede incentivar la relocalización.

El temor de algunos expertos es que esta tendencia, en vez de impulsar procesos productivos de mayor valor añadido, alimente el empleo precario por el abaratamiento del país. No en vano, según la OCDE los costes laborales en España bajarán un 1,3% en 2014 en lo que será la quinta reducción anual consecutiva. Los fabricantes de automóviles, en plena expansión nacional, y casos como Telefónico, que trajo de vuelta a sus ‘call-centers’, confirman esta propensión.

Más innovación
Sin embargo, también ha habido empresas que, incluso cuando la deslocalización estaba pleno apogeo, mantuvieron en Málaga sus procesos de fabricación, esgrimiendo como razones la importancia de la calidad, la innovación o la alta tecnología. Después de cuatro décadas, la multinacional nipona Fujitsu ha continuado con su fábrica malagueña, que no puede competir en costes con China o Filipinas, algo que compensa con su alto nivel de calidad. Su directora de Gestión, la ingeniera Blanca Hermana, lo resumía así en una entrevista con este periódico: «No podemos permitirnos el lujo de un error. Aquí todos sabemos lo que puede significar que al volante de un coche le falle la electrónica».
 
Otro ejemplo parecido podría ser el de Sogecam, desde cuyas instalaciones del PTA salen contadores de luz inteligentes de última generación, nada que ver con los que se fabrican en Asia. Participada en un 10% por Iberdrola, la compañía busca ahora abrir nuevos mercados en Europa y América Latina.

Desde Splash, la empresa de diseño y fabricación de parques de ocio y recreativos, su director Agustín Ciatelo se muestra satisfecho por haber mantenido su apuesta por centralizar toda la producción en España, pese a los cantos de sirena del exterior. «Optamos por optimizar al máximo, mejorar la tecnología y no entrar en esa rueda que al final se ha visto que no marcha tan bien. Lo que abaratábamos por un lado lo íbamos a perder en calidad», resume el responsable de Splash, que cuenta con su fábrica en Zaragoza y ni siquiera importa las materias primas.

De forma similar se expresa Antonio Lucena, gerente de Laveta, que se dedica a crear gafas de madera artesanales, y que prácticamente todas las semanas recibe por e-mail ofertas de fábricas chinas: «Nos gusta controlar toda la fabricación de principio a fin. Una producción en serie nos haría perder esa calidad que es nuestro gran valor»."

Fuente: Diario SUR (diariosur.es)
Autor: J.J. Buiza
 
 
 

Pensamiento





“Algunos emblemas hablan por sí mismos:
las gaviotas son aves carroñeras”.
 
 
M.M.

 

 

lunes, 17 de noviembre de 2014

Atalaya: Yo no soy tonto



Hay canales de televisión en los que las locutoras leen las noticias completamente desnudas, mejor dicho, se van desnudando en el curso del telediario hasta quitarse finalmente las braguitas. Los dueños de las cadenas y sus responsables creen, tal vez, que así aumentarán la audiencia, pero yo soy de la opinión de que los televidentes mirarán sólo el striptease total y pasarán mucho de las noticias o de  la publicidad.

La publicidad es otro capítulo que merece unas líneas. En los anuncios, la mujer sirve de cebo o aliciente para que adquiramos algo, que, en realidad no necesitamos. Las féminas suelen ser amas de casa. “El blanco más blanco” parece ser la única preocupación de la mujer, a la que se ofrecen los más diversos y eficientes detergentes. Si se trata de tener la casa reluciente, ahí está “Don Limpio”, fiel y eficaz amigo de la mujer. Lo curioso es que en muy pocos anuncios se muestra a hombre haciendo las labores consideradas como propias de la mujer. Los hombres sólo aparecen cuando se trata de convencer al ama de casa  de utilizar unos detergentes que dejan los baños relucientes, la cocina como nueva, y de hacer ver a su asombrada y posible cliente de cómo hacer que la nevera vuelva a estar  como nueva o mostrarle como con unos polvitos maravillosos. En la tele también se anuncian bancos especiales que conceden créditos casi gratis (el que pique se la juega, por muy serio que aparezca el comercial y atractiva la señorita que quiere hacernos tragar la bola).
 
En fin, en las televisiones se anuncia casi todo: móviles “casi gratis”, instrumentos de gimnasia, una manguera kilométrica, que al ser enrollada cabe incluso en un bolsillo, muchos perfumes ilustrados por eróticas jóvenes, cremas que al cabo de un mes hacen desaparecer las arrugas (de la edad) y, muy delicadamente, un ungüento contra el picor en lo más delicado de la anatomía femenina, y preservativos para ella y para él. Yo me pregunto ¿qué tiene que ver una modelo con un automóvil?

Una conocida empresa alemana anuncia sus productos electrónicos con la coletilla: “Yo no soy tonto”. Reconozco que la publicidad es necesaria para mantener una emisora de radio o un canal de televisión. El negocio es el negocio. Además es una pausa para que vayamos al baño. Pero no me creo ni la mitad de lo que se anuncia, “porque yo no soy tonto”.  
 
  


Pincelada: Sueños pancatalanistas





Hace poco, hablando con mi marido Manuel, comentábamos precisamente las ansias independentistas de Artur Mas y Oriol Junqueras, en cuyas mentes bulle incluso la quimérica idea de una Gran Cataluña que incluiría también –además de a Valencia y Baleares– a Catalunya-Nord, es decir, la Cataluña francesa.

Manuel se mostraba un tanto extrañado de que los catalano-franceses, a raíz de todo el follón armado en la Cataluña española con el independentismo, no hubiesen mostrado las mismas ansias de emancipación del estado centralista que sus vecinos del sur. Y entonces empecé a contarle que esa diferencia, empezando ya por el idioma, venía de muy lejos.
 
Recuerdo mi extrañeza cuando, con doce añitos, fui por primera vez a Perpiñán a pasar el verano con mis tíos que vivían y trabajaban allí desde mucho antes de la guerra civil española. Como yo no hablaba todavía francés, todo el mundo se dirigía a mí en esa jerigonza que ellos llamaban “catalán”, un patois que se habla por la zona y que es una mescolanza de catalán y francés. Incluso los catalanes del sur, ya integrados allí, la habían adoptado e interiorizado (puede que para no llamar la atención). A mí me hacía gracia eso de llamarle al coche “vutura” (en francés, voiture) y llapí al conejo (lapín en francés). La esposa de mi tío, mi muy querida “tieta” Conchita, me advirtió de no usar jamás en Perpiñán la palabra “cunill” (conejo) porque los numerosos gitanos catalanes utilizaban esa denominación cuando se referían al órgano genital femenino (por cierto, el mismo sustantivo que, en su versión castellana, se utiliza en muchas regiones españolas como Murcia y Andalucía).
 
Por aquel entonces, ese catalán mal hablado lo empleaban sobre todo los hortelanos, los llamados “cagaverts” (no creo que sea necesario explicar más detalladamente el significado de esa denominación, bastante ordinaria por cierto). Los catalanes finos, muchos de ellos refugiados que habían huido a los Pirineos Orientales tras la victoria de Franco, se habían negado rotundamente a destrozar el catalán y lo seguían hablando correctamente. Uno de esos “raros” especímenes era don Julià Gual I Masoller, un antiguo periodista y escritor, propietario de la “Librérie Catalane” en el centro de Perpiñán, donde se podían comprar todos los libros habidos y por haber, en catalán y en castellano. Con su esposa, la también catalana Rita Casals, creó la emisión radiofónica “Aires del Canigó” que, según creo recordar, se emitía una vez a la semana. Después de fallecer don Julià, Rita siguió con la tarea en pro de la lengua catalana, recibiendo incluso el codiciado premio Joan Blanc de la ciudad de Perpiñán y, desaparecida ella, fue su hijo, el profesor Ramón Gual i Casals, propulsor de la Universitat Catalana d’Estiu (Universidad Catalana de Verano), el encargado de mantenir viva la antorcha de la cultura catalana allende los Pirineos.
 
Sin embargo, a día de hoy, sólo poco más del 17 % habla el catalán (especialmente en medios rurales y siempre en el ámbito familiar) y apenas un diez por ciento de la población de los Pirineos Orientales sabe escribirlo. Y eso, incluso teniendo en cuenta la generosa ayuda de la Generalitat a La Bressola (una red de guarderías fundada en 1978, donde se enseña el catalán a los niños catalano-franceses que, si dependiese del dinero del gobierno francés, ya hubiese desaparecido hace tiempo), que a pesar de los recortes presupuestarios en Cataluña,  recibió el pasado año subvenciones de más de 400.000 euros por parte del Gobierno de Artur Mas. Una dádiva concedida bastante después de que en la "Carta Departamental para la Lengua Catalana", de diciembre de 2007, se reconociese legalmente a la lengua catalana como una lengua oficial en el dicho departamento y que el 10 de junio de 2010 el Ayuntamiento de Perpiñán proclamase el catalán como lengua co-oficial junto con el francés. Por supuesto, todo ello con carácter testimonial, sin prácticamente casi ninguna contribución de tipo económico (para eso estaban los catalanes del sur) por parte de las autoridades francesas. Con anterioridad, otra fundación “para la promoción del uso social del catalán”  relacionada con La Bressola, la “Associació d’amics de La Bressola”, se benefició durante el tripartito de no pocas subvenciones, entre ellas una  de 2,9 millones de euros, concedidos por el señor Carod Rovira para la Construcción del centro de enseñanza secundaria “Pompeu Fabra” en El Soler, una pequeña localidad a 9 Km de Perpiñán.

Estoy convencida de que la gran mayoría de catalanes de “Catalunya-Nord” (como se denomina a ese territorio de unos 450.000 habitantes, también conocido como País Catalán, que forma parte de la región francesa Languedoc-Roussillon cuya capital es Toulouse) se sienten en primer lugar franceses. Al menos los que yo he conocido, que no son pocos,  piensan así. Y eso a pesar de lo mal que les han tratado siempre desde Paris, que más que una madre  ha sido una madrastra para ellos. Ello se debe, sin duda alguna, a la tradición republicana que se les inculca a los niños en las escuelas y que los franceses llevan tatuada en su ADN.
 
No hace mucho, el hispanista francés Joseph Pérez, Premio Príncipe de Asturias de Ciencias Sociales 2014, hijo de españoles exiliados y catedrático emérito de la Universidad de Burdeos, subrayaba en una entrevista con el diario El Mundo que, “en Francia, un niño, fuera cual fuera su origen, entraba en el colegio "y a los cuatro años salía un francés" aunque, como él, no conociera el idioma al ser escolarizado, y salía además con la idea de que todos los ciudadanos son iguales, tienen derecho a recibir los mismos servicios públicos y que el hecho de nacer en un determinado territorio no constituye ningún privilegio".

En eso, entre otras cosas, consiste “la grandeur” de Francia después de la Revolución Francesa: en sentirse esencialmente orgulloso de ser francés. Allí, a pesar del centralismo, a nadie se le ocurriría –como sucede aquí– tachar de nacionalista radical a alguien que saliese a celebrar la Fiesta Nacional llevando una bandera francesa a cuestas. Es un sentimiento tan profundo de “patria” (¿o debería escribir nación?) el que tienen nuestros vecinos, que se les humedecen los ojos cuando cantan su himno nacional, La Marsellesa.
 
Francia, en el curso de su Historia, ha tenido también que enfrentarse a algunos “movimientos regionales de autodeterminación” (los más virulentos, en Córcega y en la Bretaña), pero los ha sabido reconducir al buen camino a base de zanahoria y palo. Francia es  históricamente un país de inmigrados y refugiados.  A pesar de los errores, muchos de ellos derivados de las diferencias religioso-culturales de los inmigrantes magrebíes que nunca  han querido adaptarse completamente a las costumbres del país para no perder su identidad musulmana, "La France" ha sido modélica a la hora de integrar a las segundas generaciones de extranjeros. Pese a sus apellidos extranjeros, algunos incluso exóticos, los hijos de los inmigrantes suelen sentirse franceses hasta la médula porque ya desde pequeñitos en el colegio se sienten fomentados  (a mí una de mis profesoras de la escuela comercial donde cursaba estudios, dadas mis buenas notas, me llegó a sugerir que adoptase la nacionalidad francesa para poder optar a un puesto como funcionaria y hacer carrera dentro de la Administración).

Yo, catalano-española, plurilingüe, federalista y ciudadana del mundo por convicción, alguna vez he llegado a envidiar a los franceses por ese sentimiento tan fuerte de identidad nacional, que une y no disgrega. Y mucho más ahora, ante un pancatalanismo, irreal y jacobino  por una parte, así como el resurgir de un anticatalanismo, imperialista e irracional, por la otra. Ambos, en mi opinión, igualmente peligrosos por el daño que pueden causarnos a aquellos que no comulgamos con ninguna de esas ideas extremas.

 Margarita Rey


Leído en la Prensa: Los cinco sabios critican a Merkel


 
 
La señora Merkel está que bufa. A ella no le gusta nada que la critiquen y, mucho menos, cuando se trata de sus medidas económicas. Y las conclusiones y recomendaciones de "los cinco sabios" de la Economía alemana le han sentado como una patada en el hígado. La Deutsche Welle publicaba hace un par de días la noticia con todo detalle:
 
"El gobierno alemán gasta demasiado; a esa conclusión llega el informe anual del grupo de economistas conocido en el país como “los cinco sabios”. Los expertos recomiendan tener más confianza en el mercado. El prestigioso grupo de los cinco sabios económicos alemanes ve al gobierno alemán como "responsable" de la debilidad de la coyuntura económica del país, según su nuevo informe anual entregado hoy a la canciller alemana, Angela Merkel, donde rebajan sus previsiones de crecimiento para este año y el siguiente.

 La coyuntura económica alemana no anda tan bien como se desearía. Y la esfera política tiene en parte la responsabilidad de ello, según Christoph Schmidt, presidente del Consejo de Expertos que acaba de entregar a la canciller Angela Merkel el informe anual sobre la situación económica del país.
 
Tras un vigoroso comienzo de año, el crecimiento de la economía alemana se ha vuelto perceptiblemente más lento, según el informe. El documento prevé para 2014 un crecimiento del 1,2 por ciento, cifra inferior a la vaticinada en la primavera boreal.

“Frenar, no acelerar”
Los economistas han reducido también sus expectativas para 2015 y cuentan con un incremento de apenas el 1 por ciento del PIB. A juicio de Schmidt, presidente del Instituto de Investigaciones Económicas de Essen (RWI), en el año pasado se enturbió algo más que la coyuntura económica mundial. Aparte de los acrecentados riesgos geopolíticos y de la situación poco propicia en la eurozona, sobre todo la política de gastos del gobierno alemán representa en su opinión un freno para el crecimiento.

Con gastos cada vez mayores en materia social y de jubilaciones, la actual coalición de cristianodemócratas y socialdemócratas ha agotado sus posibilidades. Los expertos critican sobre todo la aprobación de la jubilación con 63 años y los gastos adicionales que supone la pensión para las madres. Christian Schmidt compara la situación con un automovilista que ve delante de sí un muro y acelera en vez de frenar.

Equilibrio presupuestario
A juicio de los economistas, el gobierno alemán debería proseguir sus esfuerzos por equilibrar el presupuesto. La mayoría de los autores del informe aboga por mantener la meta de no contraer nuevas deudas en el año 2015.

Para Lars Feld, profesor de política económica, un presupuesto equilibrado es más que una obsesión del actual ministro de Finanzas: “Si no se consigue ahora que abundan los ingresos, ¿entonces cuándo?”

Alemania se propone, además, dar el ejemplo en Europa. La receta del Consejo de Expertos: “más confianza en los procesos de mercado”. En consecuencia se pronuncian por enmendar el rumbo con respecto a las jubilaciones. Abogan también por inversiones estatales que favorezcan a las empresas. Demandan más dinero para la educación, la investigación y la infraestructura, y menos para gastos sociales.

La conclusión del informe es que todavía se está a tiempo para hacer frente al inicio de la desaceleración: el mercado laboral alemán es robusto y la demanda interna sigue siendo vigorosa. Pero Schmidt advierte que si el gobierno mantiene su línea actual, la situación podría cambiar pronto".
 
Fuente: Deutsche Welle




Pensamiento




“El orgullo puede llegar a destruir al orgulloso”

M.M.

 
 

viernes, 14 de noviembre de 2014

Atalaya: ¿Dónde termina Cataluña?

 
Cuando el “super honorable” presidente de la Generalitat Catalana, Artur Mas y sus ya no tan amigos separatistas de ERC (Esquerra Republicana) hablan de la independencia de Cataluña, ¿a qué Cataluña se refieren? Que todos sepamos, existen dos Cataluñas (al igual que dos Países Vascos) en la vertiente francesa de los Pirineos (Pirineos Orientales). El núcleo principal catalán en Francia es el Rosellón, con Perpiñán como capital. Existen tres partidos nacionalistas catalanes en Francia, aunque hasta ahora  su existencia es principalmente un vínculo de unión con el pasado, antes de la Paz de los Pirineos, en la que España perdió el Rosellón y la Cerdaña.

La verdad es que Mas y Junqueras (ERC) desde la farsa del 9-Noviembre han abandonado su amistad política (ERC quería ya un referéndum saltándose toda la legalidad constitucional y menospreciando la capacidad de respuesta del resto de España). Es de cajón que el resto de España no se quedaría con los brazos cruzados. Para una mayoría de españoles (incluidos también catalanes), a Cataluña, de la que España se siente orgullosa por ser la puerta  a Europa, no se le debe tensar el cable. 

Francia, con la policía más dura  de Europa, no toleraría que ningún político ni ningún partido se le subiera a las barbas. Pero Madrid no quiere conflictos, si éstos pueden evitarse. Para el Gobierno español aún no se ha agotado la posibilidad del diálogo político,  pero ¿está preparado Rajoy y el PP para tan difícil tarea? Hay un punto no negociable: la secesión de Cataluña. El conflicto va a caer sobre las cabezas de sus provocadores. Entre las autonomías españolas, Cataluña goza (como Euskadi) de más competencias que el resto de los gobiernos autónomos y, por supuesto, de más libertad que los departamentos franceses. En el territorio catalán-francés, no existe la enseñanza forzosa en catalán  (la “inmersión lingüística”). En Francia, desde Alsacia a Cataluña, se prefiere el francés, considerándose el catalán (o el alsaciano) como lengua regional de estar por casa.

Lo que fomenta, sobre todo, esa integración en Francia es que nuestro país vecino posee un modelo atrayente de concebir la democracia. La derecha española  tiene aún la caspa franquista en las solapas.
 
 
 
 

Turismo: Eslovenia y Croacia (II)




Después de nuestra huida del Hotel Palace de Portoroz nos instalamos en el complejo de bungalows “Villa Rubin”, en las afueras de Rovinj, en la costa occidental de Croacia, casi donde empieza la península de Istria. Eran unas casitas sencillas, pero confortables, en plena naturaleza, con un pequeño jardincillo y aparcamiento propio delante de la puerta. Y lo que es más importante, muy cerquita de la playa. Aunque, todo hay que decirlo, nosotros no somos muy de tomar el sol porque Manuel y yo tenemos la piel muy blanquita y nos ponemos en seguida como dos cangrejos.
 
Así que nos dedicamos sobre todo a hacer turismo cultural. Primero fuimos a la cercana Rovinj, una pequeña y encantadora localidad con un centro histórico de estilo veneciano, plagado de monumentos, que nos da una idea de la importancia que tuvo que tener en el pasado (de 1283 hasta 1797 fue una de las principales ciudades istrianas de la República de Venecia). Sus estrechas callejuelas conducen al alto de la villa. Allí, la barroca iglesia de Santa Eufemia (S. XVIII) domina majestuosa la ciudad desde su torre de 60 metros. Construida en estilo veneciano, la estatua de bronce de la patrona de Rovinj, que corona su cúpula, gira continuamente mecida por el viento.
 
Con las pantorrillas doloridas de tanto subir y bajar por las angostas callejuelas, llegamos a la plaza principal de Rovinj, la Trg marsala Tita (Plaza del mariscal Tito), presidida por su singular Ayuntamiento (S. XVII) y su “campanile” de estilo neoveneciano. De allí nos plantamos en pocos pasos en el hermoso Paseo Marítimo, con sus numerosos cafés y restaurantes, desde donde se divisan el casco antiguo y la isla Santa Catalina.
 
Cansados y hambrientos elegimos para nuestro almuerzo un pequeño bar de Pescadores para degustar unas sardinas y unos Cevapcici a la brasa que, con una ensaladita de tomate y cebolla y un vinito blanco de propietario, nos supieron a gloria. Cuando llegamos a nuestro alojamiento, nos encontramos con una sorpresa: una caravana de hormigas que se habían colado por debajo de la puerta. Yo me acordé de una receta de mi la madre de mi tía, que había vivido mucho tiempo en el campo. Pedí a los recepcionistas que me consiguiesen unos sobres de levadura, un platito y una copa grande de anís. Distribuí la levadura por todo el camino que seguían las hormigas (que llegaba hasta el cuarto de baño). Coloqué el platito con una montañita de levadura bien mojada en anís. Al día siguiente, me encontré con un montón de hormigas borrachas, que barrí con la escoba fuera del apartamento. Antes de salir, volví a repetir la operación y las hormiguitas ya no volvieron a aparecer.

Ese día nos tocaba una excursión a Limski Draga, un fiordo en medio de un paisaje espectacular cerca de Pula, donde en 1958 se había rodado la peli “Los Vikingos”, con Kirk Douglas y Tony Curtis como protagonistas. Cuando nosotros fuimos, todavía quedaban vestigios del poblado vikingo que los cineastas había construido expresamente para el filme, pero ya por aquel entonces estaba en bastante mal estado. Años después me enteré que una tormenta había destruido por completo lo que quedaba de él.
 
Aprovechamos el viaje para acercarnos a Pula, la ciudad más importante de Istria, con sus magníficos monumentos romanos (las murallas, el anfiteatro, el arco de triunfo de Sergio con sus bellas columnas corintias, la Puerta de Hércules y el Foro romano con el templo de Augusto). Vale la pena ir a la Catedral de la Asunción (S. VI) y la iglesia bizantina de Santa María Formosa. Nos hubiese gustado también visitar el Museo de Istria, cerca de las Puertas Gemelas, pero justo ese día estaba cerrado. Así que, como ya era la hora del almuerzo, decidimos regresar a Rovinj.

Hicimos un alto en el camino para  comer pescado a la brasa y pan con Ajvar (un sabroso puré frío de berenjenas, pimientos, ajo y aceite de oliva) en un pequeño restaurante familiar desde donde se podía divisar el archipiélago de Brioni, cuya isla principal, Brioni, en medio de un espectacular Parque Natural, albergaba la lujosa residencia de verano del mítico Mariscal Tito, por lo que estaba vetada a los comunes mortales. Josip Broz “Tito”, Jefe del Estado yugoslavo, un comunista muy especial, antiguo partisano contra la invasión nazi, que incluso hoy tiene calles y plazas a su nombre, no se privaba de nada. Durante sus vacaciones en Brioni solía invitar a su residencia a actores famosos como Elisabeth Taylor y Richard Burton, Sofía Loren o Gina Lollobrigida.
 
Alguna vez tenia que ocurrir.  En este viaje nos tocó vivir uno de esos timos ideados por astutos nativos para sacarles los cuartos a turistas pardillos como nosotros. Se trataba de una excursión en barco a una isla cercana que incluía un almuerzo de pescado a la brasa, postre y bebida. El barco en cuestión resultó ser una vieja barcaza, el pescado era una enorme caballa al espeto, servida totalmente viuda, sin ningún tipo de guarnición, sobre un plato de plástico. El vino, un tinto peleón y el postre, un helado prefabricado bastante siniestro. Nuestros compañeros de viaje, en su mayoría alemanes, contentísimos (a ellos les encanta la caballa, que no puede faltar en ninguna fiesta popular), sobre todo porque  los avispados “marineros” no paraban de llenarles el vaso (de plástico, claro). Pronto empezaron a regalarnos los oídos con esas canciones que suelen cantar a grito pelado cuando están “achispados”.
 
De pronto, oímos un tremendo estruendo. Habíamos chocado contra una lancha motora tripulada por unos italianos que empezaron a gritar y gesticular. Al capitán de la barcaza no le quedó más remedio que dar parte a las autoridades que, como era la hora de comer, tardaron una eternidad en llegar. Para matar el tiempo y evitar protestas, los tripulantes no paraban de ofrecer Slivovitz, un aguardiente de ciruelas de más de 45 grados, a los alemanes, que ya tenían los ojos vidriosos. Lo malo es que nuestra embarcación no tenía ni techo ni toldo alguno para resguardarnos. Poco a poco, el sol abrasador fue chupándose el protector con el que había embadurnado mi delicada piel (heredada de mi madre, que era pelirroja) y yo iba adquiriendo paulatinamente el color bermejo de una gamba.
 
Desde la aparición, por fin, de la policía de marina hasta la finalización de todos los trámites (parte de accidente, denuncia, etc.) transcurrió otra hora. Se había hecho tarde y había que darse prisa, por lo que iniciamos viaje de vuelta a Rovinj. Los alemanes, todos más borrachos que una cuba, no se dieron cuenta de que nos habían tomado el pelo de la manera más triste. Dejando aparte la pobretona comida, en esa pseudoexcursión habíamos estado bordeando una isla a tan sólo unos pocos kilómetros de nuestro punto de partida. Yo estaba demasiado preocupada por el color que habían tomado mis hombros como para ponerme a cantarles las cuarenta a los organizadores del viajecito de placer.
 
Cuando llegamos a los bungalows, lo primero que hice fue pedir en recepción cubitos de hielo y vinagre para poder aliviar el dolor que me producían las quemaduras solares en cara,  hombros y brazos. Por la noche tuve incluso fiebre. Menos mal que, al día siguiente, el recepcionista me consiguió en la farmacia una pomada humectante para paliar las molestias. Afortunadamente, no me salieron ampollas y al cabo de pocos días lucía el bronceado más perfecto que he conseguido tener en mi vida. Pero a qué precio…
 
Margarita Rey
 
 
 
 (Continuará...)