lunes, 20 de julio de 2015

Atalaya: Insensatez



En el marco de las audiencias concedidas por el Rey Felipe VI a presidentes de las autonomías en este mes de julio, el monarca también recibió al presidente de la Generalitat catalana Artur Mas. Mientras que Mas se presentaba dicharachero (“vengo en son de paz”) y con su sonrisa de mercader fenicio, Felipe VI mantuvo un semblante de estar para pocas bromas, sin el atisbo de una sonrisa, cosa que pareció no apreciar el presidente catalán, que al lado del rey, con su semblante adusto, parecía una caricatura. Pero Mas, si no es tonto, sabe que la situación con la Generalitat ante la opinión pública española, no es para tirar cohetes.

Mas, con sus aliados separatistas de ERC, declaró el sábado que en caso de obtener una mayoría favorable en las elecciones del 27 de septiembre, Cataluña se separaría de España y se declararía independiente. Mas, con su complejo de inferioridad por ser español además de catalán, desafía así al Estado Español y parece querer llevar las cosas hasta el borde del precipicio. Lo que ocurra, si la sensatez del rey y de la inmensa mayoría de los españoles no triunfa sobre los aventureros de Barcelona, será la única responsabilidad de Mas y adláteres. Más allá de las fronteras españolas, la UE, que ni siquiera contesta a las cartas de Artur Mas, ya dejó bien claro que no aceptará jamás como miembro a un estado segregado de otra nación europea.

Ante las declaraciones de ayer de Mas de que “no subir al tren de la independencia sería dejar Cataluña en una vía muerta”, propiciando así que el Estado “le pase por encima sin misericordia”, no se han hecho esperar. El PP, por boca de su portavoz Pablo Casado, le ha tachado de irresponsable y los demás partidos no le han ido a la zaga. Cabe esperar y desear que el Gobierno no sobreactúe, que Felipe VI mantega su serenidad -y el resto de los españoles su paciencia- para que todo quede en agua de borrajas.
 
 
 

Pincelada: Adiós Vinçon



 

Hace algo más de un mes que Ada Colau fue investida alcaldesa de Barcelona. Muchas promesas lleva en la mochila, entre ellas recuperar para los ciudadanos esa Barcelona secular, llena de clásicos comercios, que, hasta hace poco, habían conseguido sobrevivir no se sabe muy bien como, transportándonos a épocas pasadas.
 
Su número es ya contado, pues la mayoría ha acabado despareciendo, ya sea por jubilación o bien siendo pasto de la especulación inmobiliaria generalizada. En las últimas semanas hemos podido leer en la prensa la noticia de que también tiene que bajar la persiana El Ingenio, esa tienda emblemática de cabezudos, disfraces y artículos de circo, actualmente en liquidación.

Pero lo que más me ha impactado ha sido el inminente cierre de una empresa singular en toda España: Vinçon. Esa tienda única, yo creo que en todo el mundo, fue fundada antes de la guerra civil por dos socios, Hugo Vinçon, de origen alemán, y el judío Enrique Levi, como negocio al por mayor de porcelana, loza fina y cristalería. A principios de los años cuarenta del siglo pasado, los socios dieron el gran paso al instalarse como tienda de regalos en un edificio modernista del Paseo de Gracia, la milla de oro barcelonesa de toda la vida. Se trataba de un inmueble catalogado, construido en 1899 por el arquitecto Antoni Rovira i Rabassa para el pintor y caricaturista Ramón Casas. y en el que ocupó una vivienda el polifacético pintor y escritor Santiago Rusiñol.
 
Para mí, Vinçon es también una referencia de mi niñez. Recuerdo muy bien haber acompañado más de una vez a mi madre a finales de los 50 a escoger algún regalito de esos de compromiso (por aquel entonces, Regalos Hugo Vinçon era la tienda chic para listas de bodas). Y ya de paso, subíamos al principal, donde la conocida modista Asunción Bastida empezaba a dedicarse al prêt-à-porter en su atelier de costura. Mi madre, de muy buen gusto para la ropa, no podía permitirse tales dispendios, así que –para desgracia de las solícitas vendedoras que no paraban de revolotear a su alrededor – se dedicaba sólo a husmear para informarse de las tendencias y luego comentárselas a la modista mucho más modesta que, como a tantas señoras de la clase media de la posguerra, nos cosía la ropa. Me imagino los comentarios poco halagüeños del personal cuando salíamos por la puerta sin comprar absolutamente nada.
 
Recuerdo mi perplejidad cuando en un viaje a Barcelona, me parece que en el año 1989 o 1990, pasé por delante de los inigualables escaparates de Vinçon, reconvertido en la meca de los artículos de menaje de diseño y de decoración del hogar, amén de una sala dedicada exclusivamente a exposiciones de arte con más de 300 exposiciones en su haber.
 
Aunque no necesitaba nada, la curiosidad me hizo entrar en aquel templo repleto de objetos prácticos,  fuera de lo común y de un diseño revolucionariamente moderno. Por supuesto, su precio estaba en concordancia con su originalidad. Si bien, la verdad sea dicha, en su mayoría eran de fabricación europea. Como no podía ser menos, una vez dentro, subí por la espectacular escalinata al segundo piso para ver la espléndida chimenea y admirar el artesonado de los techos. No recuerdo muy bien por qué razón no se podía salir a la terraza interior. Al parecer, uno de los patios de luces más bonitos del Eixample derecho barcelonés desde el que se puede ver incluso parte de La Pedrera. Ni que decir tiene que, al final, también yo salí de allí con un par de esas maravillosas y características bolsas de Vinçon repletas de pequeñeces inigualables para regalar a los amigos a mi regreso a Alemania.

Desgraciadamente, la crisis se ha cobrado una presa más. En los últimos años pocos barceloneses de clase media podían permitirse el lujo de comprar en Vinçon y los turistas adinerados no acuden al Paseo de Gracia precisamente para comprar objetos prácticos de lujo, sino más bien para llevarse souvenirs de otro calibre, como pueden ser las joyas y los vestidos de marcas nobles nacionales e internacionales, todas ellas con ostentosas representaciones en ese famoso boulevard donde el alquiler de ese tipo de establecimientos cuesta lo mismo que en París o Nueva York.
 
Por eso mismo, los dueños de Vinçon no piensan vender sino alquilar su tienda. Les sale mucho más rentable y, además, mantienen la propiedad en familia. Habida cuenta de las trabas administrativas a la hora de rehabilitar edificios catalogados y considerados patrimonio arquitectónico de Barcelona, me pregunto qué empresa tendrá arrestos y contará con los suficientes medios para hacerse cargo de este maravilloso espacio interior modernista, de nada más y nada menos que 3.000 metros cuadrados, repartidos en una planta baja y un primer piso. Pero ya hay quien habla de que Amancio Ortega podría estar interesado en alquilarlo.
 
¡Adiós Vinçon!
 
Margarita Rey






LEÍDO EN LA PRENSA




Ya no soy del Barça


Felicito al ganador, pero ya no soy del Barça. No pasa nada y no creo que a nadie le importe lo más mínimo, pero ya no soy del Barça. Al ver las imagenes de los cuatro aspirantes a presidente mostrando la camiseta soberanista junto a los candidatos y representantes de una opción política determinada, ya no soy del Barça. No lo soy racionalmente. Cuatro candidatos del Barça fiscalizados por las cámaras y la societat civil. Todos con la camiseta por si les faltaba algún voto pero, sobre todo, para quedar bien. Todos en la declinación de la lista de Mas hacia la independencia súbita. ¿Qué debe pensar un culé votante de la CUP? ¿Y un culé votante socialista o de Ciutadans? ¿Qué debe pensar un culé de Podemos o de Iniciativa? Nos parece normal lo que es sencillamente inaceptable.

La señora Muriel Casals es una muy respetable candidata de una opción política concreta y también el señor Jordi Sánchez de una ANC legítimamente independentista, pero la pregunta subsiste: ¿A qué viene su imagen con los cuatro candidatos? ¿A qué viene el Compromís de país y sus especificidades partidistas.

Aquí hay muy poca gente que tenga el valor de decir lo que realmente piensa. Suena casi petulante, ¿verdad? Pues sí, en Catalunya se contemporiza hasta lo inenarrable. Naturalmente no hablo de los que son independentistas, que viven felices en una especie de intensivo Mobile Congress soberanista. Hablo de los pusilánimes que no se atreven a decir que no lo son. Hablo del canguelo con el que mucha gente dice en voz baja que Mas se ha subido a la parra y que esto será un desastre. Hablo de los amilanados y sus miedos.

El discurso orgánico
Me refiero a los que casi tapándose la boca aseguran que esto de la independencia es inviable y esperan que no prospere. Hablo del acobardamiento de los que sintiéndose amenazados por el discurso orgánico deciden callar. Hablo de los quejicas del AVE y del Puente Aéreo que anuncian la égida de las empresas catalanas pero solo en lenguaje gestual. Hablo del silencio público y del murmullo privado.
 
Y así, entre lo que no se dice y lo que se calla, ahora le toca al Barça. Era cuestión de tiempo. Es bastante más fácil denunciar la indignidad de llevar Catar en la camiseta, que poder librar al Barça de la manipulación política catalana. El Barça ha dejado de ser más que un club para ser vuestro club: una pura estructura d'Estat.

Entre los cuatro candidatos a la presidencia del Barça, ¿ninguno tuvo las luces su ficientes para evitar las imágenes con los representantes de una opción política concreta? ¿Habrían hecho lo propio con gente del PSC, Ciutadans, PP, Unió o Podemos? ¿O es que no es lo mismo? Quizá no. Quizá tienen razon y aquí solo hay una lista seria y lo demás son despojos apátridas.
 
Fuente: El Periódico
Autor: Xavier Sardá
 
 

PENSAMIENTO






El rayo es la chispa de lo efímero

M.M.




viernes, 17 de julio de 2015

Pincelada: Lepanto





Grecia viene apareciendo en los titulares de los medios y abre los informativos de las televisiones, porque detrás de lo financiero está algo mucho más trascendental para toda Europa Occidental y Ultramar.

Cierto. El pasado referéndum griego, que según el nuevo jefe del Gobiero, Tsipras, tenía que haber sido un ardid para asustar al resto de la UE, en primer lugar a Alemania, que es la que más pierde si Grecia se hunde, ha resultado carambolesco al decidir el parlamento heleno casi en favor del SÍ, a pesar de haber ganado el NO.

¿Conocen los griegos su Historia? No nos vamos a remontar a los tiempos de Homero. Es todavía casi actual.  Esto debieran saberlo los que ahora se manifiestan por una reducción del Ejército griego. Sin el apoyo militar de la NATO (OTAN), Grecia quedaría en manos de Turquía, el ancestral enemigo de Europa Occidental, que estaba enteramente bajo el poder de los otomanos desde que,  en 1460, cayó el último bastión de la resistencia griega en las montañas del Peloponeso.
 
Los turcos querían destruir a España desde la sublevación de los moriscos de las Alpujarras. Para los  otomanos, Túnez era una magnífica base para apoderarse de la antigua tierra islámica Al Andalus y, desde allí, conquistar la actual Europa Occidental. Pero la batalla decisiva que echó por tierra las ambiciones de Salim II, que quería conseguir el sueño de su padre Solimán el Magnífico (fallecido en el sitio de Szeged/Hungría, en 1566) de conquistar Europa,  fue la de Lepanto, en el estrecho que separa el golfo de Patras (península del Peloponeso), del golfo de Corinto. Hacía décadas que la armada turca tenía su base de operaciones en Túnez. Desde allí, con pequeñas embarcaciones, sembraba el terror entre los cristianos. Guerreros, piratas y secuestradores turcos estaban ya a punto de dominar el Mediterráneo occidental.
 
Ante la amenaza turca en el Mediterráneo y en las sucesivas incursiones hasta las puertas de Viena, los cristianos fundaron en 1570 la Liga Santa (integrada por el Papado, la República de Venecia, el Ducado de Saboya, la Orden de Malta y la España de Felipe II). Nombraron como  generalísimo al caballero español Don Juan de Austria (hermanastro bastardo de Felipe II), quien al mando de la flota de la Liga destruyó a la armada otomana capitaneada por Alí Bajá.   Gracias al dominio de las artes guerreras y al arrojo de los hombres al mando de  Don Juan de Austria,  en Návpaktos (Lepanto) se pudo frenar el expansionismo turco en el Mediterráneo y salvar la civilización occidental (o "cristiana", como se la llamaba entonces). A partir de ahí la decadencia otomana, también en el continente europeo, fue imparable.
 
Sin embargo, los turcos permanecieron en Grecia hasta que los griegos se levantaron contra la ocupación en 1821, en la llamada "Guerra de la Independencia", que duró hasta 1827 (aunque, debido a la inestabilidad civil, se podría decir que terminó realmente en 1832). Esto es sólo un capítulo de los muchos enfrentamientos entre turcos y griegos. Los turcos siguen manteniendo su ambición de poseer todo el Egeo. En Chipre han tenido que conformarse con la mitad de la isla, que mantienen fuertemente armada. Rechazan cualquier intento de federación con los helenos.

El gobierno de Erdogan se presenta como islamista moderado. ¿Y si se agudiza el Estado Islámico, ISIS, y la yihad se extienden también a Turquía? Estas son ya preguntas que ocupan a EE UU y deberían preocupar a Angela Merkel y al resto de Europa cuando se trata de  Grecia y sus enormes deudas. La debilitación de los griegos nos importa a todos y, muy especialmente, a los países mediterráneos, que hemos creado una civilización y una cultura humanista, contraria a la de los medievales musulmanes.

El ministro de Asuntos Exteriores, Juan Manuel García Margallo ha declarado a los medios que la solución al conflicto con Estado Islámico, yhia, ISIS y Siria solamente puede ser militar. En esta delicada situación que nos atañe a todos, ¿puede realmente dejarse solos a los griegos?
 
 

LEÍDO EN LA PRENSA





Entre el sinfín de posicionamientos de la Prensa sobre la durísima postura de Alemania en las negociaciones del posible tercer rescate a Grecia, José M. de la Viña escribió en su blog "Apuntes de Enerconomía", que publica en el diario digital El Confidencial, el siguiente comentario que, si bien algo largo, explica a la perfección y sin demagogias baratas la situación de agonía que están viviendo actualmente los griegos y cómo se ha llegado a ella:

"En 1953 Grecia y España perdonaron a Alemania la mitad de su deuda
Desde el nacimiento del euro, los tipos de interés han sido injustificadamente reducidos para las economías del sur de Europa con el fin único de propulsar el crecimiento de la Alemania unificada.
 
En el año 1953, mediante el denominado London Agreement on German External Debts, también conocido como el London Debt Agreement, la mitad de la deuda exterior de Alemania Occidental fue condonada por un grupo de al menos diecinueve países, entre los que se encontraban Grecia y España. Se trataba de aligerar la carga de su deuda con el fin de que pudiera crecer y recuperarse de la catástrofe por ella misma provocada durante la Segunda Guerra Mundial.

Tal acuerdo incluía la disposición de que Alemania Occidental pagaría solo cuando obtuviera superávit comercial, limitando los pagos a un 3% de las exportaciones alemanas. Constituía un incentivo para que los países acreedores importaran productos alemanes. Entre las draconianas disposiciones de la troika a Grecia, de momento, no hay ninguna cláusula que incentive nada bueno. Se considera a los propios griegos únicos responsables de su agónica situación, y pagarán por ello.
 
Desde el nacimiento del euro, los tipos de interés han sido injustificadamente reducidos para las economías del sur de Europa con el fin único de propulsar el crecimiento de la Alemania unificada. Tipos de interés incendiarios para las entonces recalentadas economías mediterráneas que provocaron, mediante los mecanismos perversos instaurados desde su inicio, la burbuja de deuda, pública y privada, que de momento somos incapaces de detener. El sur de Europa ha pagado con creces la modélica reunificación alemana.
 
Aprovechando la coyuntura del defectuoso nacimiento de la moneda única, bancos alemanes y franceses prestaron a Grecia, sin una evaluación seria de los riesgos, lo que esta alegremente demandaba. Sabían que jugaban con fuego y que los platos rotos los pagarían otros: antes o después traspasarían sus carteras envenenadas al sector público. Sabían que eran entidades sistémicas.

Los onerosos errores cometidos por tales bancos privados se repartieron a continuación a prorrata entre los ciudadanos europeos, vía los mecanismos de liquidez puestos en marcha para evitar una cagalera de mayor tamaño a la provocada por Lehman Brothers.

Hasta ahora, la troika solo ha ofrecido refinanciación a cambio de angustia, garantizando una terrible contracción económica que ha provocado que la carga de la deuda se convierta en un peso cada vez más insoportable, imposible de pagar nunca cualquiera que sea el crecimiento. España va por el mismo camino a pesar de los meandros actuales.

Tal vez sea ese miedo a ver la paja en el ojo ajeno en vez de la viga en el propio lo que hace que desde España los ataques hacia Grecia sean terriblemente crueles y despiadados. Se han visto en los medios decenas de bochornosos comentarios que causan rubor y provocan vergüenza ajena.

Se les ha acusado de país fallido desde la época clásica, de vagos y corruptos, y de no sé cuántas cosas más. Lo mismo podrían decir de nosotros. En Grecia, como en España, la mayoría de la gente es honrada, competente y trabajadora.

Eso no implica que ambas democracias estén enfermas y sus ciudadanos no hayan querido reconocer en las urnas la falacia democrática que protagonizaban. Su población cayó bajo el síndrome del nuevo rico que se merece todo por parte del Estado, de la ignorancia sobrevenida al pretender creer que el grifo público era ilimitado. Políticos irresponsables, sean de la casta en retirada o de la emergente, se han ocupado en cebar tal percepción. Son las terribles secuelas de la LOGSE y la ineducación acrítica triunfante.

No han (hemos) sido capaces de crear un sistema de poderes y contrapoderes que controlaran las instituciones, que promovieran una meritocracia política y económica en vez de esta tontocracia suicida y decadente donde los más incapaces de la sociedad, por no decir cosas más fuertes e ingratas, se las apañan por mandar siempre.
 
Mecanismos perversos que han levantado un sector público sobredimensionado, cada día más ineficiente y burocrático, que succiona recursos que deberían estar destinados a potenciar la economía real, pero que hoy por hoy le impide desarrollarse.

Los políticos griegos, por su parte, en vez de afianzar la economía real, dedicaron tal dinero a montar pesebres y diseminar privilegios, fomentar corrupción y regar el país con subvenciones indecorosas e infraestructuras absurdas a la manera española.

Todo ello, junto a un diseño absurdo e incompleto del euro que no garantizaba el rigor presupuestario de sus miembros, sin mecanismos de control financiero ni una política de tipos de interés por parte del Banco Central Europeo acorde con la situación interna de toda Europa y no solo de Alemania, ha llevado a Grecia (y a España) a la situación actual.

Cuando el asunto saltó por los aires, en vez de cortar por lo sano interviniendo o cerrando los bancos europeos culpables de incentivar irresponsablemente la burbuja de deuda griega (y española) expulsando a sus ineptos directivos, los mecanismos creados al efecto, ya todos públicos, proporcionaron financiación adicional a Grecia mediante la clásica patada hacia delante con el fin de ocultar las miserias propias, reembolsando los créditos a tales bancos delincuentes, para que se pudieran ir de rositas sin penar responsabilidades.

El primer rescate griego fue un rescate a Alemania y Francia realizado entre todos los europeos. Habrían tenido que ser ellos los que arrostraran el descalabro de sus entidades financieras virtualmente quebradas.
 
En España, por hacer lo mismo, las bicentenarias cajas de ahorros patrias, alegremente financiadas por la misma banca, pasaron a mejor vida después de una larga vida ejemplar. Siempre hubo políticos incompetentes, quizás no tantos como ahora. A pesar de ellos, las legendarias cajas de ahorros españolas fueron instituciones bien gestionadas hasta la entrada en el euro y su utilización partidista por parte de los acólitos domiciliados en diecisiete nacioncitas irresponsables a la manera griega.

¿Qué las destruyó en apenas ocho años cuando la materia prima en España había sido siempre igual de deficiente? Algo tendría que ver en todo esto el nefasto diseño del euro, del cual Grecia está pagando toda la factura cuando solo debería pagar la mitad o menos, si comparamos la situación de la Grecia actual con las circunstancias de Alemania hace 62 años, y el origen bien diferente de la deuda de ambas.

Los pecados originales de cada cual juegan en ligas diferentes. Alemania había iniciado dos guerras mundiales catastróficas. Que se sepa, la machacada Grecia no ha desencadenado ninguna. En 1953 el mundo fue generoso con Alemania Occidental. Pretendía no reincidir en los errores del Tratado de Versalles.

Grecia ha cometido múltiples errores. No lo niegan ni ellos. La troika, encabezada por Alemania, los ha acentuado al negarse a una quita a tiempo a cambio de la reforma de un Estado inviable, rigor presupuestario, reformas sensatas alejadas de la fracasada doctrina ultraliberal, y condiciones asumibles que les permitieran crecer, en justa reciprocidad a la gracia que Grecia (y España) tuvo con Alemania entonces.

¿Por qué Alemania es incapaz de corresponder con dignidad a Grecia? El referéndum del pasado domingo fue pasional más que político. Un desesperanzado derecho al pataleo. Reflejó el estado de ánimo de un pueblo abatido, sin futuro en ciernes ni horizonte en lontananza. EE.UU. lo pasó mejor durante la Gran Depresión.
 
Varufakis se autoinmoló a pesar de que ganó su opción. Lo que más fastidiaba a sus colegas es la demostración de que sabía más que cualquiera. Por eso no han tenido piedad. ¿Por qué no extrañan a nadie las palabras gruesas que ha dedicado a la troika, molestaran o no sus formas, gustara o no su sex-appeal, se estuviera o no de acuerdo con su ideología? ¿Tenía más razón que un santo con su argumentario? El tiempo lo dirá y las hemerotecas palidecerán.

Grecia está penando culpas propias y las de sus verdugos. España le seguirá antes o después. Si el euro no se rediseña, si las instituciones de la troika no recapacitan y se autoinoculan algo de decencia y generosidad, si no se reforman ellas mismas con sensatez de una vez, el sueño de Europa se desvanecerá.

Fuente: El Confidencial (elconfidencial.com)
Autor: José M. de la Viña
 
Es cierto, todos los gobiernos griegos han cometido gravísimos errores y han derrochado a manos llenas, sin acometer ninguna reforma, el dinero que les ha llegado de Europa. Los principales culpables fueron los partidos mayoritarios, de derechas y de izquierdas, que hasta hace poco más de seis meses se alternaron en el poder (Nueva Democracia y Pasok). Sin olvidar el clientelismo y la corrupción reinantes en todas las instituciones griegas. Todo eso ha llevado a Grecia a su situación actual. Pero responsabilizar de ello a Tsipras, que se ha encontrado con el pastel a su llegada al poder, me parece una auténtica barbaridad.
 
Al líder de Syriza se le puede acusar de muchas cosas, entre las peores la de  haber engañado al pueblo griego con promesas imposibles de cumplir. Tsipras, como diputado del Parlamento griego desde 2009, era conocedor de la situación del país y también sabía cómo se las gastan las Sra. Merkel y el Sr. Schäuble, que son los que llevan la batuta en esta Unión Europea de los mercados. Pero desde luego, no se le puede hacer responsable de la bancarrota de Grecia, como mucho, eso sí, de  irresponsabilidad en sus actuaciones. Tsipras, en su bisoñez, no ha sabido medir bien las fuerzas en el póker con Europa. Sus pueriles chapuzas han sido el detonante del corralito que tiene a los griegos angustiados. Así, no es de extrañar que ahora le estén pasando factura, en su partido y en la calle.
 
Con los exabruptos del Sr. Varoufakis y sus propias y extrañas actividades erráticas durante la negociación, que culminaron en la convocatoria de un referéndum (supuestamente para reforzar su posición frente al Eurogrupo y el FMI), lo único que ha conseguido Tsipras es enfurecer a los acreedores y debilitar su posición ante ellos. Ha tenido que recomenzar las negociaciones partiendo de cero y en peores condiciones que antes de ese órdago fanfarrón que fue el plebiscito, convocado a toda prisa, y con unas preguntas trampa al mejor estilo "Artur Mas". 
 
Pero si el propio FMI reconoce que la deuda de Grecia es "insostenible", ¿cómo se explica la implacable actitud de Merkel y Schäuble (que no ha ocultado que preferiría la salida "temporal" de Grecia del euro mejor hoy que mañana) en este tira y afloja? A menos que se trate de castigar a Grecia por razones políticas (¿ideológicas?) y por la hostilidad de la opinión pública alemana, azuzada por el diario sensacionalista BILD que, con más 3 millones de ejemplares vendidos y aproximadamente 12 millones de lectores diarios, lleva desde 2010 arremetiendo contra Grecia y no pierde ni un día la ocasión de caldear todavía más los ánimos desde que el odiado Tsipras ganó las elecciones.
 
Si los padres fundadores de la Unión Europea levantaran la cabeza, estoy convencida de que se volverían a morir de vergüenza al ver el monstruo en el que se ha convertido su bien intencionada creación.
 
M.R.

 
 
 

RINCÓN DEL LECTOR: "This is a Coup"






Un más que amigo hispano-alemán nos envió ayer un correo electrónico con un artículo de la Agencia Reuters España sobre la decisión de la UE  en el caso de Grecia y la revolución que se armó seguidamente en Twitter. Dice así:
 
“Queridos amigos:
Seguro que ya habréis leído los múltiples comentarios, casi todos negativos, que se han publicado sobre Alemania en la mayoría de los medios, algunos anteriores a la dura reacción del Eurogrupo. Sin embargo, el que a mí más me ha sorprendido ha sido el de la normalmente tan comedida Agencia Reuters. Su corresponsal para Europa, Alastair Macdonald, recogió así la etiqueta ("hashtag") titulada "ThisIsaCoup" (This is a Coup) que incendió twitter en un abrir y cerrar de ojos:
 
“La lista de demandas exigidas al Gobierno griego para asegurar el rescate europeo ha desatado en las redes sociales una reacción contra Alemania y su duro ministro de Finanzas, Wolfgang Schäuble.
 
ThisIsACoup (Esto es un golpe de Estado) fue la segunda tendencia mundial en twitter - y la primera en Alemania y Grecia - mientras los líderes de la eurozona convencían durante la noche al primer ministro griego, Alexis Tsipras, de que aceptara el acuerdo o afrontara la bancarrota y la expulsión de su país de la eurozona.
 
La etiqueta aparecía en decenas de miles de airados comentarios en los que se denunciaban las propuestas de la UE -que inspiró Alemania - sobre cuáles habían de ser las reformas de la administración pública griega y la exigencia de que Atenas apruebe nuevas leyes en los próximos días para elevar impuestos y recortar las pensiones.
 
La tendencia cobró fuerza cuando Paul Krugman, el premio Nobel de Economía, la alabó en su blog en el diario The New York Times: "La tendencia 'This is a Coup' es totalmente adecuada", escribió. "Esto va más allá de lo duro, es puro espíritu de venganza, es la completa destrucción de la soberanía nacional, y no hay esperanza de un alivio".
 
"Es una grotesca traición de todo en lo que se supone que se basa el proyecto europeo", añadió.
 
Entre otros elementos de las propuestas de la UE que indignaron a algunos de los comentaristas estaba la idea de que unos 50.000 millones de activos públicos griegos serán colocados en un fondo independiente con sede en Luxemburgo, fuera del control de los políticos griegos y cuyas ganancias a través de privatizaciones irán directamente a pagar deudas.
 
La etiqueta pareció crearla el domingo por la noche Sandro Maccarrone, que se describe como profesor de física en Barcelona y que tuiteó: "La propuesta del Eurogrupo es un golpe estado encubierto contra el pueblo griego “This is a Coup".  En una hora había sido empleado casi en 200.000 ocasiones.”
 
Y nuestro amigo terminaba:
“Como dijo Unamuno :"Venceréis, pero no convenceréis"…Triste que se llegara a este extremo. ¿Es esto sólo el principio? Y hasta el momento muy pocos han informado de la opinión del Papa Francisco…
 
Saludos desde la tristeza”.
 
No tengo nada más que añadir.
 
M.R.

 
 

 

PENSAMIENTO


 
 

“Para poder aprender hay antes que equivocarse”.


M.M.