Comiendo un día en un restaurante oí decir a una señora con acento andaluz al camarero: “Oiga, este filete está más duro que la pata de Perico”. El camarero se disculpó y se llevó el filete a la cocina.
Me hizo mucha gracia el dicho, que se lo había oído muchas veces a mi abuela y mi madre (también andaluzas) y que yo también he empleado alguna vez. Le pregunté a mi madre que quién era ese Perico de la pata dura, y mi madre me contestó que era un cojo que tenía una pata de palo. Me conformé con la explicación. ¡En Andalucía ocurren tantas cosas! (Hay investigadores que afirman que el dicho es de origen sudamericano).
Pero al oír esta expresión después de tantos años de profesor de español en Alemania, donde uno aprende a analizarlo todo, empecé a darle vueltas al asunto. Eso de la pata de palo no acababa ahora de convencerme. Consulté diversos libros de refranes castellanos y casi todos coincidían en una versión: “En Sudamérica, una señora le regaló un perico a un inglés amigo suyo. Al día siguiente, el inglés fue a darle las gracias a la señora por el regalo. La señora le preguntó:
-¿Qué tal el perico?
- Magnífico. Pero estar mucho dura la pata del perico.
El míster se lo había zampado.
jueves, 15 de abril de 2010
miércoles, 14 de abril de 2010
Impresiones
Leyendo la prensa extranjera he sacado las siguientes impresiones:
Sentar en el banquillo a un juez democrático como Baltasar Garzón por querer investigar los crímenes del franquismo es impropio de una democracia.
El franquismo sigue siendo un poder fáctico.
¿Dónde se ha visto en Europa que grupúsculos fascistas tengan el poder de sentar a un juez antifascista en el banquillo de los acusados.
¿Está conforme el TS con la democracia española?
Los padres y nietos del franquismo tienen la sartén por el mango.
Garzón es una víctima del aún existente fascismo español.
El juicio contra Garzón sería impensable en cualquier país de la Unión Europea.
Sentar en el banquillo a un juez democrático como Baltasar Garzón por querer investigar los crímenes del franquismo es impropio de una democracia.
El franquismo sigue siendo un poder fáctico.
¿Dónde se ha visto en Europa que grupúsculos fascistas tengan el poder de sentar a un juez antifascista en el banquillo de los acusados.
¿Está conforme el TS con la democracia española?
Los padres y nietos del franquismo tienen la sartén por el mango.
Garzón es una víctima del aún existente fascismo español.
El juicio contra Garzón sería impensable en cualquier país de la Unión Europea.
A cada cerdo su San Martín
A cada cerdo le llega su San Martín
Con este popular refrán de origen campesino, se expresa (o expresaba) la creencia de que “quien la hace, la paga”. Es la vieja fe de la Humanidad en que a cada uno le llegará el momento de ser castigado por sus malas acciones o fechorías. Para vivir, el ser humano de cualquier época tiene que creer en la justicia, si no la humana, otra Justicia por encima de nuestra impotencia para enfrentarnos a las constantes injusticias o iniquidades.
En el refrán hay una injusticia: considerar al cerdo como un ser abominable que representa a los rufianes, los tiranos, los dictadores, los genocidas y demás laya de desaprensivos de este mundo, que, en realidad, suelen escaparse sin recibir su merecido castigo. El cerdo es un ser sensible y por lo tanto miedoso, cuyo sino es muy trágico: se le permite una vida regalada, se le mima y ceba para que engorde y después se le da el matarile. En los pueblos españoles la matanza del cerdo suele (o solía) empezar el 11 de noviembre, fiesta de San Martín de Tours.
En nuestros tiempos en que todo lo compramos en los supermercados, cada vez son más raras las tradiciones como las matanzas –aunque aún exista en pueblos. En los tiempos de la comida rápida y mala en las hamburgueserías, cada día es San Martín para los cerdos y demás animales. No por ello existe más justicia en este mundo.
Con este popular refrán de origen campesino, se expresa (o expresaba) la creencia de que “quien la hace, la paga”. Es la vieja fe de la Humanidad en que a cada uno le llegará el momento de ser castigado por sus malas acciones o fechorías. Para vivir, el ser humano de cualquier época tiene que creer en la justicia, si no la humana, otra Justicia por encima de nuestra impotencia para enfrentarnos a las constantes injusticias o iniquidades.
En el refrán hay una injusticia: considerar al cerdo como un ser abominable que representa a los rufianes, los tiranos, los dictadores, los genocidas y demás laya de desaprensivos de este mundo, que, en realidad, suelen escaparse sin recibir su merecido castigo. El cerdo es un ser sensible y por lo tanto miedoso, cuyo sino es muy trágico: se le permite una vida regalada, se le mima y ceba para que engorde y después se le da el matarile. En los pueblos españoles la matanza del cerdo suele (o solía) empezar el 11 de noviembre, fiesta de San Martín de Tours.
En nuestros tiempos en que todo lo compramos en los supermercados, cada vez son más raras las tradiciones como las matanzas –aunque aún exista en pueblos. En los tiempos de la comida rápida y mala en las hamburgueserías, cada día es San Martín para los cerdos y demás animales. No por ello existe más justicia en este mundo.
Alzheimer
Contra esta „enfermedad del olvido“ existen actividades que pueden prevenirla, haciendo trabajar a nuestra mente. Por ejemplo, es positivo jugar al ajedrez, al dominó, la las damas o a las cartas. Muy eficaz puede ser leer, escribir y escuchar música, en especial clásica o aprender a manejar un ordenador y navegar por la red. También tratar de recordar nombres olvidados, utilizando métodos nemotecnicos.
En contra de una opinión muy extendida, el Alzheimer no afecta exclusivamente a los mayores. También se registran algunos casos en personas jóvenes. Los científicos están trabajando intensamente para hallar un antídoto a esta artera enfermedad mental, del que tal vez ya se disponga en el curso del siglo XXI.
En contra de una opinión muy extendida, el Alzheimer no afecta exclusivamente a los mayores. También se registran algunos casos en personas jóvenes. Los científicos están trabajando intensamente para hallar un antídoto a esta artera enfermedad mental, del que tal vez ya se disponga en el curso del siglo XXI.
martes, 13 de abril de 2010
La memoria histórica
Soy partidario de la llamada memoria histórica, que no abrirá viejas heridas, como se oye desde determinados sectores (entre los que se hallan jueces), cuyos abuelos fueron precisamente los causantes de dichas heridas. Los abuelos de quienes rechazan la ley de memoria histórica han tenido 40 años a su total disposición para escribir la historia a su manera y justificar sus criminales actos, sin permitir que nadie en España pudiese publicar nada que divergiese de su versión de los hechos. Los españoles de mi generación y de la anterior tuvieron que recurrir a la editorial parisina “Ruedo Ibérico” para enterarse de la auténtica historia sangrienta de la guerra civil (1936-1939) y de la terrible posguerra y dictadura que vivieron los españoles bajo el brutal dictador Franco.
No es prevaricación si un juez instructor (no perteneciente a la derecha) quiere abrir la causa contra el principal culpable, el criminal de guerra Franco, investigar los crímenes del franquismo y ordenar que los familiares que lo deseen hallen todo el apoyo de las autoridades para encontrar y exhumar los restos mortales de sus seres queridos asesinados. Por supuesto, ya no se puede sentar en el banquillo de los acusados a aquellos felones, como Mola, Franco, Queipo de Llano y Yagüe. Sería un juicio simbólico post mortem que definitivamente tendría que cerrrar aquel siniestro capítulo de nuestra trágica Historia, como fue la contienda fratricida y la dictadura. Así, sí que se podría por fin decir que en España no hay ni vencedores ni vencidos, que todos somos ciudadanos acogidos a una Constitución, que alguno de esos personajes de la derecha no votó en su día, pero que ahora se acogen a la democracia, que en boca de Cospedal (PP) suena más a PPcracia. También tendría que ser, por lo tanto, posible que un juez ordene que se asiente legalmente el deber de todas las autoridades de suprimir todos los símbolos fascistas del anterior régimen de plazas, calles, paseos, fachadas de iglesias y en los edificios públicos. Esto no es revanchismo, sería una prueba de la auténtica voluntad de convivencia democrática también por parte de la derecha.
En la democracia española, firmemente asentada sobre la Corona, no debe haber españoles de primera y de segunda. Todos somos iguales, todos tenemos derecho a nuestras ideas políticas. La memoria histórica facilitaría mucho que, por encima de las distintas ideologías, se imponga como común denominador el presente de libertad y de derechos humanos en que vivimos. Esto también debieran tenerlo en cuenta algunos jueces.
No es prevaricación si un juez instructor (no perteneciente a la derecha) quiere abrir la causa contra el principal culpable, el criminal de guerra Franco, investigar los crímenes del franquismo y ordenar que los familiares que lo deseen hallen todo el apoyo de las autoridades para encontrar y exhumar los restos mortales de sus seres queridos asesinados. Por supuesto, ya no se puede sentar en el banquillo de los acusados a aquellos felones, como Mola, Franco, Queipo de Llano y Yagüe. Sería un juicio simbólico post mortem que definitivamente tendría que cerrrar aquel siniestro capítulo de nuestra trágica Historia, como fue la contienda fratricida y la dictadura. Así, sí que se podría por fin decir que en España no hay ni vencedores ni vencidos, que todos somos ciudadanos acogidos a una Constitución, que alguno de esos personajes de la derecha no votó en su día, pero que ahora se acogen a la democracia, que en boca de Cospedal (PP) suena más a PPcracia. También tendría que ser, por lo tanto, posible que un juez ordene que se asiente legalmente el deber de todas las autoridades de suprimir todos los símbolos fascistas del anterior régimen de plazas, calles, paseos, fachadas de iglesias y en los edificios públicos. Esto no es revanchismo, sería una prueba de la auténtica voluntad de convivencia democrática también por parte de la derecha.
En la democracia española, firmemente asentada sobre la Corona, no debe haber españoles de primera y de segunda. Todos somos iguales, todos tenemos derecho a nuestras ideas políticas. La memoria histórica facilitaría mucho que, por encima de las distintas ideologías, se imponga como común denominador el presente de libertad y de derechos humanos en que vivimos. Esto también debieran tenerlo en cuenta algunos jueces.
España no es diferente
Dejando a un lado lo folclórico, España no se diferencia de los países transpirenaicos, como Francia o Alemania. Las aspiraciones de los españoles son las mismas que la de los franceses o alemanes: libertad, paz, trabajo, seguridad y bienestar.
Actualmente, Alemania, con una población de 82 millones de habitantes, tiene un paro de 3, 568 millones de personas. En España, el número de parados es de 4.048.493 (con una población de 44.780.964 habitantes). Pero el triste fenómeno del paro no es cifras de estadísticas. Detrás de los números se encuentran personas de carne y hueso, con anhelo de estabilidad económica, que les permita una vida normal y participar en la corriente social, sin tener que temblar antes los fines de mes. La mayoría de los parados en Alemania o en España viven en lo que los sociólogos llaman el umbral de la pobreza. Cierto es que Alemania aún dispone de una segura red social que evita el empobrecimiento, pero el parado tiene que hacer muchos sacrificios para que el dinero le alcance para cubrir sus gastos esenciales o mantener a una familia. La situación no va a mejor si por motivos de ahorro, el Gobierno federal alemán recorta las prestaciones sociales. También en España existe entretanto una red social que evita la caída en picado en la pobreza, pero que no es suficiente para cubrir las necesidades de las personas sin trabajo.
También en Francia o en Alemania existen bolsas de pobreza, pero no llegan al extremo de España con sus nueve millones de pobres. Para los pobres debe ser un escarnio ver la publicidad en la televisión, donde nos ofrecen lo mejor de lo mejor y los automóviles cada vez más modernos, más rápidos, a adquirir con toda clase de facilidades. La pobreza es un foco, no sólo de desesperación, sino también, en casos extremos, de delincuencia, de tráfico o consumo de drogas. Los pobres son también ciudadanos y tienen derecho a una vida más digna. El problema se palia por numerosas organizaciones asistenciales, pero la caridad no puede ser la solución. Es preciso un amplio y profundo programa por parte del Gobierno de la Nación junto con los gobiernos autonómicos, también aquellos regidos por el PP, coordinado con los sindicatos y con todas las organizaciones que actualmente se ocupan solas del problema.
¿De qué nos sirven los éxitos de nuestros deportistas en el Extranjero con nueve millones de pobres en nuestro territorio? El merecido prestigio de España por las proezas de nuestros atletas queda bastante arañado en estas deprimentes circunstancias de nuestra sociedad.
Actualmente, Alemania, con una población de 82 millones de habitantes, tiene un paro de 3, 568 millones de personas. En España, el número de parados es de 4.048.493 (con una población de 44.780.964 habitantes). Pero el triste fenómeno del paro no es cifras de estadísticas. Detrás de los números se encuentran personas de carne y hueso, con anhelo de estabilidad económica, que les permita una vida normal y participar en la corriente social, sin tener que temblar antes los fines de mes. La mayoría de los parados en Alemania o en España viven en lo que los sociólogos llaman el umbral de la pobreza. Cierto es que Alemania aún dispone de una segura red social que evita el empobrecimiento, pero el parado tiene que hacer muchos sacrificios para que el dinero le alcance para cubrir sus gastos esenciales o mantener a una familia. La situación no va a mejor si por motivos de ahorro, el Gobierno federal alemán recorta las prestaciones sociales. También en España existe entretanto una red social que evita la caída en picado en la pobreza, pero que no es suficiente para cubrir las necesidades de las personas sin trabajo.
También en Francia o en Alemania existen bolsas de pobreza, pero no llegan al extremo de España con sus nueve millones de pobres. Para los pobres debe ser un escarnio ver la publicidad en la televisión, donde nos ofrecen lo mejor de lo mejor y los automóviles cada vez más modernos, más rápidos, a adquirir con toda clase de facilidades. La pobreza es un foco, no sólo de desesperación, sino también, en casos extremos, de delincuencia, de tráfico o consumo de drogas. Los pobres son también ciudadanos y tienen derecho a una vida más digna. El problema se palia por numerosas organizaciones asistenciales, pero la caridad no puede ser la solución. Es preciso un amplio y profundo programa por parte del Gobierno de la Nación junto con los gobiernos autonómicos, también aquellos regidos por el PP, coordinado con los sindicatos y con todas las organizaciones que actualmente se ocupan solas del problema.
¿De qué nos sirven los éxitos de nuestros deportistas en el Extranjero con nueve millones de pobres en nuestro territorio? El merecido prestigio de España por las proezas de nuestros atletas queda bastante arañado en estas deprimentes circunstancias de nuestra sociedad.
Un primer paso
Por fin habló El Vaticano. En un comunicado ha condenado abiertamente a los miembros de la Iglesia que abusan de los menores. Los pederastas han de ser llevados a la justicia para que reciban su merecido castigo. Hasta ahora era práctica usual de la Iglesia esconder a los clérigos pederastas en otras diócesis, en otras parroquias. Benedicto XVI (alias Ratzinger) sabe de esto, según ha denunciado la prensa alemana.
Ahora queda un segundo paso: que se suprima el artificial y siniestro celibato, permitiendo a los religiosos católicos que se casen y funden una familia. Tal vez con esto se mermarían considerablemente los abusos sexuales a menores. Los pastores protestantes pueden casarse y no son por eso peores sacerdortes que sus colegas católicos.
Ahora queda un segundo paso: que se suprima el artificial y siniestro celibato, permitiendo a los religiosos católicos que se casen y funden una familia. Tal vez con esto se mermarían considerablemente los abusos sexuales a menores. Los pastores protestantes pueden casarse y no son por eso peores sacerdortes que sus colegas católicos.
lunes, 12 de abril de 2010
Convivencia
?Cuándo comprenderemos los españoles que la política, que nos atañe a todos, no puede ni debe destrozar la pacífica convivencia social, por mucho que nos acaloremos defendiendo nuestra opinión? Que la democracia es precisamente eso: que no se formen pétreas ideologías que destruyan el convivir de los ciudadanos e incluso siembren el odio donde debiera reinar la amistad. Todo el mundo tiene derecho a su opinión y a sus creencias, siempre que no dañen la vida colectiva e individual.
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