En los últimos tiempos circulan por la red cartas y mensajes qie afirman que España (con Zapatero) se encuentra en la misma situación que en 1936. Las misivas de estos ignorantes fachas se suman a la estrategia del PP para hacerse con el poder antes de acabar esta legislatura. Otra maniobra desde la extrema derecha cobijada en el PP es el juicio contra el juez Baltasar Garzón, a quien el Supremo podría condenar por prevaricación, por querer hacer el juicio contra el franquismo (lo cual puede conllevar la expulsión del juez Garzón de la carrera judicial). El juicio ha sido fruto de la querella de dos grupúsculos marginales fascistas (Fuerza Nueva y Falange Española y de las JONS), movidos como las marionetas por la ultraderecha , que todo o casi todo el mundo sabe dónde se ubicua.
La España de hoy no es la de 1936. Para empezar no se divisan tres generales traidores, Franco, Mola y Queipo de Llano. No se pueden negar los errores que está cometiendo Zapatero (PSOE) y la inseguridad que está demostrando al frente del Gobierno en estos difíciles tiempos de crisis. Pero el ansia de poder del PP es insaciable. El huero y débil jefe de la oposición, Rajoy, que concibe la oposición como ariete para derribar al Gobierno cueste lo que cueste, obviando los intereses suprapartidistas de la Nación, debería tener paciencia y ser estadista. Pero está muy nervioso por el gran escándalo de corrupción Gürtel, que afecta al PP que rige en varias autonomías. Rajoy y su PP están creando cortinas de humo como el caso Garzón.
Seguramente, el PP ganará las próxima elecciones. Casi más de la mitad de los votantes españoles favorece al partido de las gaviotas. A los apolíticos y los abstencionistas cabe decirles que ellos también ayudan al PP. Ya veremos los milagros de Rajoy y de su Corte si llegan a dirigir a la Nación. Pero entretanto, calma señores peperos, calma.
domingo, 11 de abril de 2010
sábado, 10 de abril de 2010
Baltasar Garzón
Si se condena al juez Garzón y se le expulsa de la carrera judicial, España demostrará que no es un Estado de Derecho, sino un Estado de derechas.
Nuestra lengua: „A Dios rogando y con el mazo dando“.
He preguntado a muchos españoles qué sentido le dan a este antiguo refrán castellano. Los que lo conocían –cada vez son menos- le daban una connotación anticlerical. La Iglesia reza mucho a Dios, pero luego no se anda con chiquitas para conseguir sus fines en este mundo. Otros opinan que el refrán significa “mostrarse muy cristianos, pero luego perseguir sus objetivos sin escrúpulos.
Estas interpretaciones son falsas. Evidentemente existe una confusión entre mazo y maza. Dar con el mazo sugiere la idea de dar mazazos en la cabeza de los demás. El auténtico sentido del viejo refrán castellano, según la literatura existente al respecto, es que está muy bien pedir a Dios su ayuda en los menesteres difíciles que emprendemos, pero que con eso no basta. Es necesario que también nos esforcemos en nuestro trabajo. Mazo aquí es un sinónimo de esfuerzo personal, lo que un cheli llamaría el “curre” o el “curro”.
José María Ibaribarren en su obra “El porqué de los dichos” (Editorial Aguilar) cota al sevillano Juan de Mal Lara, que en su “Filosofía Vulgar”, entre otras explicaciones cuenta que según la leyenda “un carretero llevaba un carro cargado y que se le quebró en el camino por donde venía San Bernardo, a quien se llegó, por la fama de la santa vida que hacía y rogóle que Dios por su intercesión sanase el carro. El santo dicen que le contestó: “Yo lo rogaré a Dios, amigo, y tú entretanto da con el mazo”. Hasta aquí la cita.
Estas interpretaciones son falsas. Evidentemente existe una confusión entre mazo y maza. Dar con el mazo sugiere la idea de dar mazazos en la cabeza de los demás. El auténtico sentido del viejo refrán castellano, según la literatura existente al respecto, es que está muy bien pedir a Dios su ayuda en los menesteres difíciles que emprendemos, pero que con eso no basta. Es necesario que también nos esforcemos en nuestro trabajo. Mazo aquí es un sinónimo de esfuerzo personal, lo que un cheli llamaría el “curre” o el “curro”.
José María Ibaribarren en su obra “El porqué de los dichos” (Editorial Aguilar) cota al sevillano Juan de Mal Lara, que en su “Filosofía Vulgar”, entre otras explicaciones cuenta que según la leyenda “un carretero llevaba un carro cargado y que se le quebró en el camino por donde venía San Bernardo, a quien se llegó, por la fama de la santa vida que hacía y rogóle que Dios por su intercesión sanase el carro. El santo dicen que le contestó: “Yo lo rogaré a Dios, amigo, y tú entretanto da con el mazo”. Hasta aquí la cita.
viernes, 9 de abril de 2010
Perdonar
Perdonar es reconocer nuestra propia soberbia (otros lo llaman orgullo) y lo relativo de la propia "dignidad".
Muchas veces lo que nos ofende, nos hiere, no viene desde fuera. Está dentro de nosotros, sólo es activado por el "ofensor". Nada nos puede herir desde fuera. Somos nosotros mismos los que nos herimos desde dentro.
Muchas veces lo que nos ofende, nos hiere, no viene desde fuera. Está dentro de nosotros, sólo es activado por el "ofensor". Nada nos puede herir desde fuera. Somos nosotros mismos los que nos herimos desde dentro.
domingo, 4 de abril de 2010
A modo de aclaración
Cuando critico a las religiones y trato de desenmascarar sus mentiras, no lo hago porque quisiera (algo imposible, por lo demás) privar a la Humanidad de unas creencias que la hacen en muchos casos más feliz y le da esperanzador cobijo ante lo terrible de la muerte. Lo hago por mi amor a la verdad, mi adhesión a la Ilustración y el respeto a la inteligencia, muchas veces obnubilada por la opresión religiosa.
El pueblo siempre ha necesitado “pan y circo”, ha exigido diversión incluso en el marco de sus respectivas religiones. Esto ha sido así desde los sumerios a los hetitas, los caldeos, los babilonios, los asirios, los persas, los egipcios, los iberos, los griegos y romanos hasta nuestros días. La memoria de los pueblos se llama tradición. Hay que estimarla como un tesoro.
Hay ciertamente muchos valores que podrían sustituir a las farsas de las religiones y serían un sustento para la existencia humana, siendo los principales la libertad de pensar, de opinar y de informarse. En este sentido, Los Evangelios, si se saben leer y enseñar, suprimiendo todas las fabulaciones, mitos, leyendas, incluso mentiras, extrapolaciones y falsificaciones, serían la mejor fuente del saber hacer político, social y convivencial, el pivote de la esperanza en una Humanidad mejor, en un mundo habitable para todos. El conocido líder socialdemócrata alemán, Willy Brandt, tenía a Los Evangelios como la base del socialismo democrático, en especial “El Sermón de la Montaña”, (que en realidad es de origen egipcio, pero esto no viene ahora al caso). Pero si los custodios de Los Evangelios, los autoproclamados intérpretes de los mismos, desde el Papa hasta el sacerdote, no los respetan, los utilizan en su provecho y para engañar al pueblo creyente, ¿cómo evitar que esa Escritura que nos ha legado la Antigüedad, no sea comprendida en su profundidad más allá de milagros y profecías?
Para mí, Los Evangelios, como obra de grandes inteligencias, son el libro más bello de todas las religiones y merece ser patrimonio de la Humanidad, fuera del monopolio que ejerce sobre ellos un clero en demasiados casos poco ético, oportunista y con ansia de poder temporal a través del poder “espiritual”.
El pueblo siempre ha necesitado “pan y circo”, ha exigido diversión incluso en el marco de sus respectivas religiones. Esto ha sido así desde los sumerios a los hetitas, los caldeos, los babilonios, los asirios, los persas, los egipcios, los iberos, los griegos y romanos hasta nuestros días. La memoria de los pueblos se llama tradición. Hay que estimarla como un tesoro.
Hay ciertamente muchos valores que podrían sustituir a las farsas de las religiones y serían un sustento para la existencia humana, siendo los principales la libertad de pensar, de opinar y de informarse. En este sentido, Los Evangelios, si se saben leer y enseñar, suprimiendo todas las fabulaciones, mitos, leyendas, incluso mentiras, extrapolaciones y falsificaciones, serían la mejor fuente del saber hacer político, social y convivencial, el pivote de la esperanza en una Humanidad mejor, en un mundo habitable para todos. El conocido líder socialdemócrata alemán, Willy Brandt, tenía a Los Evangelios como la base del socialismo democrático, en especial “El Sermón de la Montaña”, (que en realidad es de origen egipcio, pero esto no viene ahora al caso). Pero si los custodios de Los Evangelios, los autoproclamados intérpretes de los mismos, desde el Papa hasta el sacerdote, no los respetan, los utilizan en su provecho y para engañar al pueblo creyente, ¿cómo evitar que esa Escritura que nos ha legado la Antigüedad, no sea comprendida en su profundidad más allá de milagros y profecías?
Para mí, Los Evangelios, como obra de grandes inteligencias, son el libro más bello de todas las religiones y merece ser patrimonio de la Humanidad, fuera del monopolio que ejerce sobre ellos un clero en demasiados casos poco ético, oportunista y con ansia de poder temporal a través del poder “espiritual”.
sábado, 3 de abril de 2010
Dios
El dios de los creyentes no existe. Lo que sí existe desde los inicios de la Humanidad es la idea de dios.
?Otra vida después de la muerte?
Especialmente en la India, millones de personas creen en la metempsicosis, que es la trasmigración de las almas de los fallecidos a los cuerpos de animales, dependiendo la perfección de éstos de los méritos contraídos por el finado durante su vida. Si se trata de un ser malvado, puede verse convertido en una rata o en cualquier sabandija.
Los seguidores del Dalai Lama creen que éste se reencarna en otra persona, en un niño. Si encuentran al niño lo veneran, aunque sea pequeñito, como el Dalai, que está de nuevo entre ellos.
La creencia en otra vida es muy fuerte en todas las religiones. Es en realidad su única razón de ser. Católicos, cristianos protestantes, judíos y árabes, creen en el Paraíso. Para los católicos, según Ratzinger (Benedicto XVI), el Paraíso, el Cielo, es un lugar espiritual, no especificando que entiende por espiritual, un concepto muy gaseoso. Allí podremos contemplar a Dios eternamente. Y ¿Qué es eso de poder contemplar a Dios eternamente? A mí me parece un poco aburrido. Mejor lo tienen los árabes que creen que en las puertas del paraíso de Allah les espera un elenco de bellísimas huríes, encargadas de endulzarles, como esposas, la vida eterna.
Muchos millones de personas creen en el Cielo católico-cristiano y muchos mahometanos están dispuestos a inmolarse como terroristas, para llegar al paraíso prometido por Mahoma y remachado ahora por los jefes de las organizaciones violentas, que se creen, al propio tiempo, líderes “espirituales”.
Cada cual es libre de creer en lo que quiera, siempre que sus creencias sean pacíficas. Pero la verdad es que todo lo que se dice del alma y del espíritu está en nuestro cerebro, que a su vez depende del riego sanguíneo que le suministra el corazón. Muerto el cerebro, se acabó la fiesta. Nada. ¡Qué lástima el no ser caballo o vaca! ¡Qué desilusión no poder contemplar a Dios eternamente. ¿Con qué ojos? No hacen falta. Se trata de una contemplación espiritual. Y ¡qué lástima no poder ser mimado por bellas muchachas, aunque se sea un asesino múltiple!
¿Otra vida después de la muerte? No hay más cera que la que arde. El poco elegante premio Nobel, Camilo José Cela, decía: “Mea claro, pee fuerte y cágate en la muerte.
Los seguidores del Dalai Lama creen que éste se reencarna en otra persona, en un niño. Si encuentran al niño lo veneran, aunque sea pequeñito, como el Dalai, que está de nuevo entre ellos.
La creencia en otra vida es muy fuerte en todas las religiones. Es en realidad su única razón de ser. Católicos, cristianos protestantes, judíos y árabes, creen en el Paraíso. Para los católicos, según Ratzinger (Benedicto XVI), el Paraíso, el Cielo, es un lugar espiritual, no especificando que entiende por espiritual, un concepto muy gaseoso. Allí podremos contemplar a Dios eternamente. Y ¿Qué es eso de poder contemplar a Dios eternamente? A mí me parece un poco aburrido. Mejor lo tienen los árabes que creen que en las puertas del paraíso de Allah les espera un elenco de bellísimas huríes, encargadas de endulzarles, como esposas, la vida eterna.
Muchos millones de personas creen en el Cielo católico-cristiano y muchos mahometanos están dispuestos a inmolarse como terroristas, para llegar al paraíso prometido por Mahoma y remachado ahora por los jefes de las organizaciones violentas, que se creen, al propio tiempo, líderes “espirituales”.
Cada cual es libre de creer en lo que quiera, siempre que sus creencias sean pacíficas. Pero la verdad es que todo lo que se dice del alma y del espíritu está en nuestro cerebro, que a su vez depende del riego sanguíneo que le suministra el corazón. Muerto el cerebro, se acabó la fiesta. Nada. ¡Qué lástima el no ser caballo o vaca! ¡Qué desilusión no poder contemplar a Dios eternamente. ¿Con qué ojos? No hacen falta. Se trata de una contemplación espiritual. Y ¡qué lástima no poder ser mimado por bellas muchachas, aunque se sea un asesino múltiple!
¿Otra vida después de la muerte? No hay más cera que la que arde. El poco elegante premio Nobel, Camilo José Cela, decía: “Mea claro, pee fuerte y cágate en la muerte.
viernes, 2 de abril de 2010
Comparaciones absurdas
Alguna vez se oye la sabiduría “filosófica” de que el hombre comparado con el universo es menos que una mota de polvo, no es nada. Se trata en este caso de una comparación absurda al no guardar los objetos relación comparativa entre sí. Sólo son comparables los objetos pertenecientes a la misma categoría dimensional. El “mayor que”, “menor que”, “igual que” presupone que los objetos comparados estén en el mismo orden de volúmenes. Toda comparación que no sea relacionable entre sí, es rechazada por nuestro cerebro como irreal
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